“Hace mucho que me quería ir. Tengo una hija de 23 años y por distintas razones no la quería dejar. Entre otras, porque no quería que viniera acá y se separara del padre. Por otro lado, yo tenía a mis papás, ya grandes, pero desde el año pasado ya no están. Entonces dije ‘es el momento’, y me vine”, relató.
Al referirse a la vida que desarrolla tanto en Francia como en Luxemburgo, Lina expresó que pudo relacionarse con otros extranjeros, entre ellos una mujer griega, a quien la consultó sobre uno de los temas que más afecta a los argentinos: la inflación.
“El otro día le pregunté a mi compañera griega si ellos tenían inflación y me respondió: ‘¿Qué es la inflación?’. A mí me dicen muchas veces cómo te pudiste venir acá pudiendo vivir en un país tan lindo como la Argentina. Y yo les contesto que es por la inflación, que tenemos un 5%. Y ellos me dicen ‘pero acá también hay un 5%’. Y ahí les respondo que la de ellos es anual y la nuestra, mensual”.