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Un estudio revela cómo el bullying y la violencia física generan problemas de aprendizaje

Susana Tonelli
por Susana Tonelli |
Un estudio revela cómo el bullying y la violencia física generan problemas de aprendizaje

Cuando un niño o un adolescente está angustiado, definitivamente, aprende menos en la escuela. Desde la psicopedagogía se preguntan: ¿Es posible aprender sintiéndose incapaz? ¿Se puede confiar en quien enseña, en un ambiente de desamparo emocional? ¿Puede un niño o adolescente apropiarse de un saber cuándo le hacen creer que no pertenece a ninguna parte?

María Zysman, directora de la Asociación Civil Libres de Bullying asegura: "Sentirse permanentemente en peligro, vivir al otro como una amenaza, necesitar y no encontrar un adulto protector, impide pensar y conocer".

Pablo Mainer, presidente de la ONG Hablemos de Bullying, ratifica: “Un buen clima escolar influye directamente en el desarrollo académico de los niños y adolescentes".

La escuela, como institución, debe promover una buena convivencia para el desarrollo integral de los estudiantes tanto física, social como psicológicamente. Sin embargo debemos reconocer al bullying y al ciberbullying como dos formas de violencia estudiantil, que perjudican principalmente, el aprendizaje.

Entre el bullying y el aprendizaje:

En las pruebas internacionales PISA 2018, sobre estudiantes de 15 años, en más de 60 países, además de evaluarse las características individuales, sociales, de trayectoria educativa, también se relevaron datos sobre el bienestar físico y emocional de los alumnos.

Pertenencia escolar

En un informe realizado por Alejandro Castro Santander, del Observatorio Argentinos por la Educación, se analiza el "sentido de la pertenencia" que muestran los alumnos con respecto a la escuela, como lugar seguro, de identidad y comunidad.

Para analizar la relación entre bullying y aprendizaje escolar, se tomaron en cuenta tres indicadores: la violencia social, el acoso o violencia física y el maltrato verbal.

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PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE
PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE

En el gráfico 1 los que tienen "mayor falta de pertenencia" (muy de acuerdo con el sentimiento), obtienen resultados más bajos en la prueba PISA, "lo que demuestra que el aprendizaje y la vida afectiva, no pueden ir por vías distintas".

Argentina muestra la mayor brecha de resultados, 67 puntos, y lo grave es que equivalen a aproximadamente 1,7 años escolares. La brecha más chica se observa en Costa Rica, 26 puntos, el equivalente a 0,7 años escolares.

Acoso físico

El segundo indicador es el "acoso" medido a través de la violencia física. Este indicador se construye en base a la respuesta de los estudiantes sobre la frecuencia con la que han sido golpeados o empujados por compañeros en los últimos 12 meses.

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PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE
PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE

El gráfico 2 muestra que los estudiantes que sufren mayor frecuencia de acoso (“una vez a la semana o más”), obtienen resultados más bajos en la prueba PISA.

La relación entre el sufrimiento de violencia física y bajos desempeños se replica en todos los países considerados. Uruguay muestra la mayor brecha de resultados, 75 puntos (1,9 años escolares) entre los estudiantes con mayor/menor exposición a maltrato físico. La brecha más chica se observa en Colombia (14 puntos, el equivalente a 0,4 años escolares).

Argentina se encuentra en un punto intermedio. La brecha entre ambos grupos de estudiantes es de 41 puntos, equivalentes a un año escolar.

Maltrato verbal

El gráfico 3 muestra el "maltrato verbal", es decir los rumores dañiños y maliciosos que recibieron de parte de otros compañeros de escuela, en los últimos 12 meses. Los estudiantes que sufrieron mayor maltrato, obtuvieron los resultados más bajos en las pruebas PISA.

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PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE
PISA 2018. Países de América Latina y promedio OCDE

La relación negativa entre el sufrimiento de maltrato verbal y bajos desempeños se replica en todos los países considerados. Uruguay muestra la mayor brecha de resultados, 64 puntos, lo que significan 1,6 años escolares. La brecha más chica se observa en Costa Rica, con 29 puntos, el equivalente a 0,7 años escolares.

Argentina se encuentra entre los países de la región con menor brecha: 33 puntos, equivalentes a 0,8 años escolares.

No se puede desconocer el hecho de que un bajo nivel de desempeño puede retroalimentar el sentimiento de falta de pertenencia escolar, como lugar seguro y de identidad y en muchos casos, el posterior abandono de la escuela. Es necesario profundizar el análisis en futuras investigaciones para determinar un vínculo causal entre el sentimiento de pertenencia y los resultados de aprendizaje.

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