La asistente social puso en alerta sobre el caso y llamó al Juzgado para conocer el estado procesal de Arroyo. Allí el nuevo juez federal de Bell Ville, Gerardo Pinto, tampoco pudo creer lo que escuchaba y le dio participación al defensor público oficial Mauricio Zambiazzo para que juntos se ocuparan de este asunto.
“Él ingresó en 1971 por un supuesto cuadro de esquizofrenia”, precisó Bisconti al diario La Voz. “Sacarlo de acá, de este hospital, es dejarlo en absoluta soledad y sin vínculos afectivos que puedan acompañarlo; aquí está completamente estabilizado”, agregó sobre Arroyo, el menor de una familia quedó diezmada.
“El estado de salud es estable, no presenta patologías, se maneja solo, puede comer e ir al baño, no tiene fiebre, los signos vitales están dentro de los valores normales. En palabras médicas diuresis y catarsis positiva, camina, deambula, se alimenta por sus propios medios, circunstancias que en un geriátrico son positivas”, dice el informe sobre Arroyo en el nuevo expediente que le abrió la Justicia tras haberlo "olvidado".