Exponer a los niños a las pantallas puede ocasionar trastornos en el sueño, sedentarismo, obesidad, alteraciones visuales, depresión, ansiedad o problemas vinculares y de desarrollo cognitivo, emocional o social.

Exponer a los niños a las pantallas puede ocasionar trastornos en el sueño, sedentarismo, obesidad, alteraciones visuales, depresión, ansiedad o problemas vinculares y de desarrollo cognitivo, emocional o social.
Según advirtió la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los niños expuesto a estos riegos tienen entre 2 y 15 años y pasan más de una hora diaria en contato con dispositivos electrónicos.
Está prohibido por pediatras, en tanto, exponer a las pantallas a niños menores de 2 años, por lo que pidió a los padres replanterse el propio uso de los teléfonos al pasar tiempo con sus hijos.
En niños de entre 2 y 5 años el adulto debe hacerse responsable de los contenidos que mire, de calidad didáctica, apropiados para su edad. “Por ‘pantallas’ nos referimos a cualquier dispositivo electrónico digital que proyecte imágenes, como televisores, computadoras, tablets, teléfonos celulares y videojuegos, entre otros. Su uso comienza cada vez a edades más tempranas, a pesar de las recomendaciones actuales al respecto”, explicó Nicolás Cacchiarelli, médico pediatra, prosecretario del Comité de Crecimiento y Desarrollo de la SAP.
Destacaron además el impacto "negativo" de las pantallas "por el contenido de lo que ven o hacen los niños mientras utilizan estos dispositivos y también por todo lo que dejan de hacer, como el desarrollo de vínculos afectivos con los demás, juegos creativos, lectura, estudio y actividad física, etcétera".