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Sin rencores y con el recuerdo permanente del instante en que murió su hijo: la historia de Jorge Bergallo, padre de uno de los 44

Rocío Ferraro
por Rocío Ferraro |
Sin rencores y con el recuerdo permanente del instante en que murió su hijo: la historia de Jorge Bergallo, padre de uno de los 44

El Capitán de navío Jorge Bergallo fue políticamente incorrecto en el peor momento: "No quiero que saquen el submarino", dijo hace dos años ante la prensa y la opinión pública que lo escuchó estupefacta. Se había identificado al submarino ARA San Juan en las profundidades del mar y cuando todos pedían sacar el barco a superficie, él no tuvo que hacer ningún esfuerzo para saber qué había ocurrido. "Que quede ahí y que, por Dios, lo dejen descansar en paz", dijo.

Bergallo es ex capitán submarinista del ARA San Juan y padre de uno de los 44 tripulantes, también llamado Jorge. Su relato provoca escalofríos superadores del duelo: en su mente imagina cada año en este día las escenas cotidianas de los marinos previas al hundimiento, e intenta calcular el instante preciso de la muerte de su hijo.

En su momento, el militar retirado y padre del capitán de Corbeta había llorado en público y privado esa pena inconcebible que sin embargo creía posible más que nadie.

Pero hoy es otra cosa: "Se me hace mucho más difícil, porque si vos me preguntás qué estaban haciendo en el día de hoy a esta hora, yo te lo puedo decir y hasta me imagino el submarino a bordo, las guardias, a esta hora de la noche el oscurecimiento, las luces rojas que siempre hay para acomodar la vista, lo sé todo". Bergallo tiene la convicción de que el buque estaba en condiciones y de que se procedió de manera ejemplar para encontrarlos.

Jorge recorre en estos días las escenas cotidianas del submarino dentro de su mente: "También sé qué pasó el 14 (de noviembre), cuando comenzó el incidente, y qué pasó el 15: me los imagino en superficie, ya antes de que los encontraran y de las investigaciones".

El dolor parece inmenso, pero todavía este abuelo de nueve nietos sangra cuando intenta descifrar el momento exacto de la muerte de su hijo. Es un lapso particular de las horas y las fechas: "Sin poder precisar en qué instante murió mi hijo yo sé que ocurrió en algún momento a partir del 15 a las 8.30 de la mañana. Fue cuando fueron a inmersión a plano profundo, y antes de las 10.30 de la mañana, porque es cuando se detectó la explosión que en realidad fue una implosión por aplastamiento del casco por la profundidad".

Bergallo imagina todo tipo de finales pero no se envilece: "Sabemos que Dios los ha recibido a los 44 tripulantes en el cielo y desde ahí nos miran a ver qué hacemos o dejamos de hacer, y en mi caso Jorgito me ayuda en muchas cosas".

Jorgito nació justo un año después de su boda y tenía 42 años al momento de su muerte. No sólo los dos tripularon el ARA San Juan, sino que Jorge confiesa haber seguido los viajes de su primogénito con la curiosidad de un niño.

"Fue Comandante de uno de los cuatro barcos que se trajeron desde Rusia desde el Mar Ártico, y navegaron 45 días sin tomar ningún puerto por el riesgo de ser embargados, en octubre y noviembre de 2015. Seguí toda su navegación por internet. Con esos cuatro barcos ellos fueron hazaña para la Argentina y la Armada en particular". "Fue Comandante de uno de los cuatro barcos que se trajeron desde Rusia desde el Mar Ártico, y navegaron 45 días sin tomar ningún puerto por el riesgo de ser embargados, en octubre y noviembre de 2015. Seguí toda su navegación por internet. Con esos cuatro barcos ellos fueron hazaña para la Argentina y la Armada en particular".

Este padre admite que "lo volvía loco haciéndole preguntas, disfrutando como si estuviera navegando con él". Acaso por eso, el mismo 16 de noviembre del año 2017, cuando se supo que algo pasaba y todo el mundo decía que el submarino no estaba en condiciones, Bergallo dijo que sí: "Lo sigo sosteniendo y no soy el único, y no tengo ningún interés particular en adoptar esa postura: simplemente digo la verdad".

Su testimonio no guarda ningún rencor: "No cambiaría nada de lo que se hizo: todo lo que era posible y lo que estaba escrito, los procedimientos y enseñanzas tomadas de todas las Marinas del mundo. Por el contrario, estoy muy orgulloso, contento, satisfecho de todo lo que han hecho los hombres y mujeres de la Armada mientras operaron todos los medios para tratar de encontrarlos, luego con vida, y luego al submarino".

"Todo el mundo hizo lo que tenía que hacer y no creo que le podamos endilgar ninguna falta de experiencia, de responsabilidad, ni a los decisores y mucho menos a quienes operaron en el mar con las mismas condiciones meteorológicas que llevaron al naufragio del San Juan". "Todo el mundo hizo lo que tenía que hacer y no creo que le podamos endilgar ninguna falta de experiencia, de responsabilidad, ni a los decisores y mucho menos a quienes operaron en el mar con las mismas condiciones meteorológicas que llevaron al naufragio del San Juan".

Por estas fechas, Bergallo repasa las escenas de los camaradas, las conversaciones, los cambios de guardia y las risas de aquellos 44. Pero especialmente piensa en su hijo, con quien, según dice, nunca pudo soñar.

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