El instinto de ayuda al observar a otra persona en peligro no viene programado en todas las personas. Algunos se congelan por completo de la impresión mientras que otros simplemente no tienen interés en arriesgar sus vidas por otra vida. A Valerio Catoia, un joven italiano con síndrome de Down, no le importó poner su vida en riesgo para salvar a una niña que se ahogaba en el mar.











