Los estudiantes - que sí estudiaron y quieren que se respeten sus buenas notas - encontraron un nombre clave: se trata de un médico de Guayaquil. Se llama Alejandro David Castillo Adrián. Las sospechas apuntan hacia él y un sofisticado mecanismo para hacer trampa.
Se presentó el día del examen con los Ray-Ban Meta, unos anteojos "inteligentes". Tienen la capacidad de sacar fotografías, enviarlas a distancia y, también, recibir mensajes. Como una película de espionaje o lo que promociona desde hace años como el eventual reemplazo de celulares, tanto, Zuckerberg, Musk como los ejecutivos de Apple.
Entonces, con esos anteojos más que especiales, se habría puesto en marcha el mecanismo para la megaestafa.
Los anteojos para la trampa en Medicina
Castillo Adrián se habría presentado a dar el examen. Cuando tuvo las hojas en su pupitre, las fotografió una por una. Luego pidió permiso para ir al baño. Desde allí, mandó a alguien todas las hojas y regresó al aula. Poco más tarde, recibió en el mismo anteojo - o en un celular - las respuestas correctas del examen de la modalidad "multiple-choice".
Los demás "socios en la trampa", podrían haber recibido en un celular o en un reloj inteligente, las respuestas. El caso de Castillo Adrián es ejemplar, porque fue uno de los mejores exámenes: obtuvo 94 puntos.
El problema es que, como "socializó la estafa", no fue solo él quien "brilló" en el examen de residencia. Muchos compatriotas - como colectivo - aventajaron por mucho a los argentinos - y no se trata de una cuestión de chauvinismo. Ese resultado, estadísticamente, es imposible.
Lo malo es que si se sabe cómo se hizo la trampa y por lo menos a uno de los responsables, se cuestiona la solución del Ministerio de Salud: todos los aspirantes a la residencia deberán presentarse a un nuevo examen. Los médicos que hicieron esta pesquisa se van a presentar a la justicia para la denuncia penal correspondiente.
Estudiantes verdaderos y farsantes, ¿otra oportunidad para todos?
El Ministerio de Salud dispuso que el 14 de agosto se volverá a tomar el examen. Son 270 médicos que sacaron de 86 puntos en adelante (el máximo posible era 100). Tendrán que presentar, además, el analítico de su carrera, para comprobar el puntaje de la prueba con su rendimiento a lo largo de 6 años por lo menos. El problema es que con 86 o más, hay médicos que se prepararon de verdad para este examen, durante varios meses. Ahora, los pone el ministerio en igualdad de condiciones con aquellos que hicieron una trampa escandalosa.
Hallar a los culpables, ya es un gran dato. Preocupante ya es si los médicos que quieren ser residentes lograron descubrir la trampa y a los tramposos y no las autoridades. Peor todavía, que deban volver a dar un examen porque tienen una manera oficial de ubicar y expulsar a los estafadores.