El Ministerio advirtió que esos puntajes resultaban poco verosímiles para perfiles formativos que, históricamente, no figuraban entre los primeros 500 puestos. “Se revisó todo el proceso tras observar resultados inusuales que no se correspondían con los promedios ni con las trayectorias académicas”, sostuvo Adorni, y confirmó que Migraciones comenzó a cruzar datos de los postulantes para verificar la documentación con la que tramitaron el DNI argentino.
La respuesta de los médicos
La decisión generó desconcierto y malestar entre quienes fueron incluidos en la medida pese a no estar bajo sospecha. Uno de ellos fue Mariano G., un joven médico cordobés que aspiraba a ingresar a la residencia de Neurocirugía en el Hospital Garrahan, donde solo se habilita un cupo por año. En su cuenta de X, relató que se preparó durante 15 meses, tomó un curso intensivo y se recibió con un promedio de 9,07 en la Universidad Nacional de Córdoba. En el examen nacional obtuvo 92 puntos, lo que lo ubicó primero en el ranking de su especialidad.
“Todos los que obtuvimos más de 86 tenemos que volver a rendir... Me resulta ilógico e injusto para quienes conseguimos la nota de forma honesta”, escribió. “¿Acaso me tendría que haber equivocado a propósito para sacar 85 y que no se me considere tramposo?”, se preguntó.
El Gobierno vinculó la aparición de estos resultados inusuales con una reciente modificación normativa que incorporó una bonificación de cinco puntos para egresados de universidades argentinas, una medida que, según Adorni, “corrige una injusticia que los perjudicaba frente a quienes estudiaron en el extranjero”.
Hasta ahora no se definieron sanciones individuales, pero el Ministerio de Salud no descarta avanzar con medidas administrativas a medida que avance la investigación. Mientras tanto, el nuevo examen, que aún no tiene fecha confirmada, será obligatorio para los 268 médicos que habían superado el umbral de 86 puntos.