Qué pasó. Luego de entregarse en San Pablo, el ex presidente de Brasil de 72 años fue trasladado a Curitiba donde pasó la primera noche en el calabozo de un establecimiento de la Policía Federal. La celda fue especialmente acondicionada para él: tiene 15 metros cuadrados, un baño privado y solo podrá pasar dos horas diarias al aire libre.











