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De maestra a electricista: aprendió el oficio para arreglar su casa y hoy suma clientes a través de las redes

Florencia Colacito
por Florencia Colacito |
De maestra a electricista: aprendió el oficio para arreglar su casa y hoy suma clientes a través de las redes
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De qué hablamos. Cada vez son más las industrias antes conocidas como “sólo para hombres” que empiezan a perder el privilegio y son más las mujeres que se animan a copar esos espacios con profesionalismo y trabajo duro.

El caso. “María te ilumina” es la propuesta de trabajo eléctrico domiciliario que María lleva a cabo e incluye obras, recableo, reparación e instalaciones y que es un éxito en redes, ya que muchas mujeres se sienten más seguras con ella en su casa.

“El 80% de mis clientes son mujeres aunque cada vez se reduce más ese porcentaje, ya que los hombres están cambiando un poco los estereotipos. Llaman a mujeres también pero hay otros muy machistas que a veces te hacen pasar un mal momento. La única manera de defenderse una es siendo lo más técnica posible en el momento de vender su trabajo o ignorarlos”. “El 80% de mis clientes son mujeres aunque cada vez se reduce más ese porcentaje, ya que los hombres están cambiando un poco los estereotipos. Llaman a mujeres también pero hay otros muy machistas que a veces te hacen pasar un mal momento. La única manera de defenderse una es siendo lo más técnica posible en el momento de vender su trabajo o ignorarlos”.

María Alejandra Rodríguez, o "María te ilumina" en Twitter y Facebook.

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Pero más allá de su crecimiento en el rubro, María Alejandra Rodríguez, de 37 años, no se convirtió en “María te ilumina”de un día al otro. De hecho, su carrera fue tan diversa como sus ganas de incursionar en nuevos oficios y actividades.

“Soy docente de música, trabajé 15 años en escuelas públicas. En marzo de 2018, siendo titular de dos cargos en escuelas, presenté mi renuncia para dedicarme de lleno al trabajo de electricidad. Siempre fui muy versátil en mi vida. Estuve en un convento a los 24 años, viví un año en Microcentro y luego me fui a Paraná”. “Soy docente de música, trabajé 15 años en escuelas públicas. En marzo de 2018, siendo titular de dos cargos en escuelas, presenté mi renuncia para dedicarme de lleno al trabajo de electricidad. Siempre fui muy versátil en mi vida. Estuve en un convento a los 24 años, viví un año en Microcentro y luego me fui a Paraná”.

En 2012 compró una casa con una instalación eléctrica precaria y al llegar el presupuesto para arreglarlo, decidió tomar el asunto en sus manos.

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“Estudié para hacerlo yo misma en el 2015. Me recibí como montadora electricista y electricista instaladora. Luego hice un año más de electricidad industrial pero de eso no hago nada. Ese sí ya es un trabajo para el que no llaman a mujeres.” “Estudié para hacerlo yo misma en el 2015. Me recibí como montadora electricista y electricista instaladora. Luego hice un año más de electricidad industrial pero de eso no hago nada. Ese sí ya es un trabajo para el que no llaman a mujeres.”

En 2018 empezó a ofrecer sus servicios en redes sociales y el trabajo no paró de aumentar. Además, empezó a ser recomendada por quienes ya la habían llamado. Sin embargo, el machismo no tardó en aparecer. “Hasta el hijo de mi primera clienta le dijo a su mamá “¿por qué María va a hacer el trabajo de un hombre? No debe saber nada”.

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“Al principio era muchísimo el miedo que tenía de ir sola a domicilios, pero a medida que fui trabajando lo fui perdiendo un poco. Cuando estoy por salir le mando un mensaje a mí pareja y le doy dirección por las dudas, ya que todos los días trabajo en un hogar distinto y en diferentes barrios y/o ciudades. No da seguridad de nada pero por lo menos sabe dónde estoy”. “Al principio era muchísimo el miedo que tenía de ir sola a domicilios, pero a medida que fui trabajando lo fui perdiendo un poco. Cuando estoy por salir le mando un mensaje a mí pareja y le doy dirección por las dudas, ya que todos los días trabajo en un hogar distinto y en diferentes barrios y/o ciudades. No da seguridad de nada pero por lo menos sabe dónde estoy”.

Este año empieza a estudiar para convertirse también en gasista, algo que la emociona mucho y probablemente seguirá ampliando su clientela.

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“Si sienten interés en algún oficio, sea cual sea, en donde la mujer no tiene lugar, anímense. No tengan miedo: no hay nada que no podamos hacer. Nuestro mundo está cambiando y tenemos que aprovechar para aprender. Cuando recién se empieza en un trabajo de cualquier tipo vas a tener miedo, preocupación, falta de confianza. Eso nos tiene que motivar. Todo se aprende en la vida. Yo siempre creí que si la otra persona puede, yo también”, resume María.

Para contactarla, podés encontrarla en sus redes sociales.

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