Un maquillaje sencillo de noche es posible, aunque se crea precisamente todo lo contrario. El look nocturno no necesariamente tiene que ser recargado o exagerado, y lo sencillo no necesariamente tiene que ser algo muy delicado que “ni se note”.
Un maquillaje sencillo de noche es posible, aunque se crea precisamente todo lo contrario. El look nocturno no necesariamente tiene que ser recargado o exagerado, y lo sencillo no necesariamente tiene que ser algo muy delicado que “ni se note”.
En primer lugar, un maquillaje sencillo de noche debería basarse en seleccionar un foco del rostro para destacar. Por ejemplo, la boca en un color estridente, o los ojos marcados en color negro. Darle foco a la piel y lucirla reluciente y desnuda también es una opción.
A continuación, algunos trucos útiles sobre cómo lograr un maquillaje sencillo de noche en pocos pasos y con pocos productos.
El kit básico de productos para un maquillaje sencillo de noche incluye algunos productos que se convierten en indispensables porque son la base del look.
Lo más importante de todo es tener una loción humectante o tónico hidratante para preparar la piel. Es muy importante que el rostro luzca limpio, luminoso y tonificado. La piel sana es la clave secreta de todo maquillaje sencillo, porque es el lienzo que sostiene todo lo demás.
Si el foco va a estar en los ojos, es importante tener un lápiz negro delineador de larga duración (a prueba de agua) para construir la mirada, un pincel para esfumar los bordes y contornos en caso de que se quiera un look estilo “ahumado, un arqueador de pestañas para alargarlas y despegarlas entre sí y una máscara de pestañas para dar un efecto de volumen, consistencia y presencia.
En estos casos en que los ojos serán los protagonistas, otro producto complementario es un bálsamo para labios, incoloro o cherry. Se aplica con la yema de los dedos. Es importante que la boca esté exfoliada e hidratada antes de recibir un producto con color. La idea es potenciar el tono natural de los labios para que parezca que están “enrojecidos” pero que no contienen ninguna capa de producto.
Si el foco va a estar en la piel, también será importante un rubor en crema o mousse. Es el producto aliado perfecto para los maquillajes sencillos. Se lo puede usar en pómulos, labios y párpados, como sombra. El rubor en crema tiene una adherencia fantástica en la piel, aporta humedad, una textura ligera y un color duradero. Es perfecto para simular que no hay nada sobre la piel.
Un iluminador rosado o dorado en gotas, crema o polvo volátil. Este producto es la joya secreta del maquillaje natural. Dependiendo de la textura (compacta, líquida o cremosa), variará la herramienta con la que se lo aplique (dedos, esponja o brocha especial de fibra óptica). El iluminador da volumen, frescura y lozanía a la piel. Se aplica en la yen, en pómulos, sobre el arco de cupido de la boca y en las clavículas del pecho para destacar los ángulos.
Es indispensable recordar que el estado y calidad de la piel constituyen una variable indispensable para lucir bien. Si la piel está sucia, no recibe cuidados, está seca y deshidratada o con un exceso de sebo (pieles oleosas o seborreicas), lo mejor va a ser optar por una base fluida que unifique el tono y empareje la textura, por lo que el maquillaje sencillo queda reservado para otro tipo de ocasión.
Rociar un fijador en forma de neblina es otro truco importante para un maquillaje sencillo exitoso. Que se use poco producto no significa que no pueda correrse y evidenciar así, que hay producto sobre la piel. Además, el rocío unifica el tono, funde los productos y cierra el aspecto general de la piel dejándole un suave brillo fresco y reluciente.
Una vez construido el mapeo del rostro y decidido dónde se pondrá el foco, existen algunos detalles que pueden hacer que un maquillaje sencillo de noche se transforme en el protagonista absoluto. Con tan solo un toque de glam en el lugar adecuado, la transformación se puede dar de forma automática.
Unos pequeños apliques de glitter, el producto estrella del maquillaje de noche, estratégicamente colocados, pueden realzar los ojos. También existen las perlas únicas que generan un brillo suave, equilibrado y satinado. Hoy en día la moda no tiene límites y también está permitido pegar apliques sobre la piel como piedras de strass o adornos.
En los labios, se puede probar el moderno estilo de los “ombré lips”, una tendencia de origen francés que consiste en darle énfasis a los bordes con un lápiz delineador, de color más oscuro al del relleno maquillado con el labial, y así jugar con la profundidad y el volumen.
El gloss (brillo húmedo) es un producto aliado para jugar a la transformación del look. Se puede usar en los labios con su pincel aplicador, o bien en párpados y pómulos para lograr un divertido efecto mojado (“wet look”) que está muy en tendencia para la época del verano.
Todas estas ideas se pueden combinar entre sí. El maquillaje propone la libertad de animarse a ser quien se desea ser, a través de herramientas como el color, las texturas y los símbolos.