Qué pasó. Maxi, el chico al que la policía le secuestró en la semana su canasta con sanguches, tuvo su revancha: en la marcha del 24 de marzo montó su puesto junto con la familia de su novia. Gracias a la viralización de su caso, mucha gente lo reconoció  le compró.

Por qué se viralizó su caso. A fin de la semana, un peatón subió una foto a Twitter: la imagen mostraba a un joven muy cabizbajo que observaba mientras la policía de la ciudad le decomisaba los sanguches caseros y la canasta que usaba para vender. Rápidamente se expandió la historia de Maxi, alguien publicó su teléfono y ese mismo día recibió muchísimos pedidos para compensar las peridas

Qué pide. Maxi necesita que le devuelvan la canasta que le sacaron, ya que, aseguró en diálogo con Télam, es difícil de conseguir en ese tamaño. Cuando pase por la comisaría a pagar la multa, podrá retirar sus pertenencias