Qué es y cómo funciona el Misoprostol, el fármaco recomendado por la OMS.
Qué es y cómo funciona el Misoprostol, el fármaco recomendado por la OMS.
Para comprender el qué es el misoprostol y para qué sirve hay que consultar a la medicina. Este fármaco está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para interrumpir embarazos. Si bien en Argentina el aborto no punible sólo se permite bajo altos riesgos o casos de violación, hay países que avalan legalmente abortar también en casos no deseados.
El medicamento es un análogo de la prostaglandina E1. El mismo acciona sobre varios tejidos del organismo incluyendo la mucosa gástrica por eso está indicado para tratar úlceras pero, también tiene efecto en el músculo liso del útero y el cérvix. En el caso ginecológico, una vez ingerido, genera contracciones estimulando la maduración cervical y aumentando el tono uterino.
En un estudio publicado en el año 2005 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan el Misoprostol como un método efectivo para los abortos no quirúrgicos o farmacológicos. Se demostró su eficacia y perfil de seguridad para el tratamiento del aborto incompleto y del aborto espontáneo.
Entre sus indicaciones se encuentran: maduración cervical, inducción del aborto en el primero y segundo trimestre, prevención y profilaxis de la hemorragia post parto, aborto incompleto y preparación instrumental del cuello uterino.
Según el estudio, las vías de administración de misoprostol pueden ser:
- Oral : los comprimidos se tragan de inmediato.
- Bucal: los comprimidos se colocan entre las encías y las mejillas y se tragan después de 30 minutos.
- Sublingual: los comprimidos se colocan debajo de la lengua y se tragan después de 30 minutos.
- Vaginal: los comprimidos se colocan en el fondo del saco vaginal (la parte más profunda de la vagina) y se indica a la mujer que se recueste durante 30 minutos.
El mismo puede ser ingerido de manera ambulatoria ya que es seguro y eficaz. Siempre, bajo indicación médica.
La OMS y el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG), recomiendan el uso de misoprostol en embarazos menores o iguales a 9 semanas, a partir de la fecha de última menstruación. De acuerdo a la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG), en gestaciones menores de 10 semanas, el tratamiento puede ser implementado sin requerir hospitalización, dependiendo de las condiciones particulares de cada mujer.
En Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó en todo el territorio, mediante la disposición 946/2018, la venta del Misoprostol. El mismo se debe adquirir exclusivamente bajo receta archivada de la droga y puede ser indicada cuando los médicos consideren que la mujer está bajo alguna de las circunstancias que prevé la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).
Las mujeres que se someten a un aborto antes de las 9 semanas de gestación con el régimen de misoprostol, según la OMS solo deben retornar a visitar al médico para un seguimiento y confirmación de que el aborto fue completo entre 7 y 14 días después de la administración del fármaco.
Sin embargo, es importante realizar un seguimiento si se presentan signos de continuación del embarazo o por otros motivos médicos, como hemorragia intensa prolongada o fiebre.
Es importante que el médico informe respecto a los posibles efectos secundarios, especialmente si el tratamiento se lleva a cabo de manera ambulatoria, para estar alerta y disminuir las preocupaciones. Los mismos son:
– Sangrado: suele ocurrir el mismo día de ingesta del fármaco. Va de leve a moderado y puede durar un promedio de 9 días o hasta la próxima menstruación.
– Dolor o cólicos abdominales: normalmente comienzan durante la hora posterior a la toma del misoprostol. Para disminuirlos se pueden tomar analgésicos tales como ibuprofeno. Siempre consultando con el médico.
– Síntomas gastrointestinales: pueden presentarse diarrea, náuseas y vómitos pasajeros.
– Fiebre/escalofríos: ocurren ocasionalmente y suele ser una febrícula.
Si bien estos síntomas son efectos secundarios normales de la medicación, en todos los casos es de vital importancia consultar con el médico los pasos a seguir.
Según la OMS cada año, se estima que quedan embarazadas 208 millones de mujeres. Entre ellas, el 59 % (o 123 millones) tiene un embarazo planificado (o deseado) que culmina con un nacimiento con vida, un aborto espontáneo o una muerte fetal intrauterina. El 41 % restante (u 85 millones) de los embarazos no son deseado. Por este motivo, se vuelve importante brindar alternativas, soluciones y respuestas a ese porcentaje poblacional.
Por este motivo, con mayor frecuencia, los tribunales y los organismos de derechos humanos internacionales, regionales y nacionales recomiendan la despenalización del aborto, así como proveer atención para el aborto, con el fin de proteger la vida y la salud de la mujer.
Teniendo en cuenta los derechos humanos, en el proceso de revisión y evaluación de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas de 1999 los gobiernos acordaron que “en los casos en los que el aborto no esté contra la ley, los sistemas de salud deben capacitar y equipar a los proveedores de servicios de salud y tomar otras medidas para asegurar que los abortos sean accesibles y sin riesgos. Deben tomarse medidas adicionales para salvaguardar la salud de las mujeres”.