. Todo sucedió en Tucumán, cuando Claudio Adrián Sánchez alcanzó a la empleada a la parada del colectivo. De regreso a su casa se le activó la alarma pero él siguió andando con el ruido. Al pasar por un supermercado los vecinos advirtieron que tal vez la habría robado, así que un agente de la policía -que estaba de civil- se identificó y le pidió que a Sánchez que pare. El joven paró, le mostró los papeles y también se subió la remera para mostrarle que llevaba un arma, por miedo la inseguridad. Segundos después el agente le disparó y lo mató.
