"Allí estábamos, dos nuevos padres de 19 años sin
experiencia en la crianza de hijos y el primero que tenemos nació muy débil y
muy enfermo. Nadie decía nada y a todos se los veía angustiados e incómodos.
Jake y yo lloramos, pero incluso las enfermeras no sabían qué decir o de qué
otra manera ayudar. Kaiden era tan frágil que no lo pudimos tener en brazos
durante sus primeros diez días y lo tenían que envolver en una manta antes de
tocarlo”, describió su madre.
Como el pequeño no tenía piel, no lo podían cubrir con ropa.
Recién al mes y medio empezó a desarrollarla de a poco, aunque era una capa
frágil y fina, muy sensible a los roces.
Durante la internación en el hospital afrontó diversos
problemas de salud, desde enterocolitis necrotizante, herpes congénito,
dermólisis y bronquiolitis. A raíz de su prematurez, también quedó con
problemas de audición. Por eso los médicos advirtieron a los padres que el
chico probablemente no sobreviviría.
Tras seis semanas en terapia intensiva y cinco más en el
área de neonatología, Kaiden fue dado de alta. Ahora, con seis meses, está muy
bien aunque por el momento no saben si su hipoacusia será permanente.
Los médicos consideraron que su afección de la piel era
producto de una combinación de herpes congénita y una infección, pero luego
descartaron esa posibilidad y analizaron otros trastornos posibles. El caso de
Kaiden es tan excepcional que es examinado por especialistas extranjeros.