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Narcocultura, de México a la Argentina: la salvaje liberación del hijo del Chapo Guzmán y los avances del narco en el territorio local

Narcocultura, de México a la Argentina: la salvaje liberación del hijo del Chapo Guzmán y los avances del narco en el territorio local
Así son las tumbas de los narcos en México

Los disparos lo dejaron sordo por un instante. Estaba a unos pocos metros y sonaban como si estuvieran dentro de su cabeza. Vio caer a una señora a los golpes por los disparos de una de las ametralladoras más poderosas del mundo. La mujer no cayó de repente, lo fue haciendo de a poco, como bailando, mientras las partes de su cuerpo de movían y los brazos se sacudían por el impacto de las balas.

Dice que fue un movimiento en cámara lenta mientras la sangre “le salía por todo el cuerpo”; imágenes que se grabaron en sus retinas. Solo atinó a protegerse él y su acompañante que había ido a buscar a la terminal de Culiacán.

Rogelio Valdez vive amenazado y ahora trata de escribir poco sobre narcotráfico. El viernes pasado, fue a buscar a una entrevistada para escribir su columna sobre política en el medio que dirige www.dnoticias.com.mx. Logró subir al auto con su invitada y pudo llegar a un estacionamiento subterráneo; recién ahí respiró hondo. “Fue un día histórico, nunca se vio nada igual. Todos los servicios de transporte y comunicación se paralizaron”, dijo Valdez, para A24.com desde las calles de Cualiacán el municipio más grande del estado de Sinaloa con unos 100 mil habitantes.

Tumbas narco en México
Tumbas narco en México

Sinaloa es un estado de 18 municipios y tiene 2.767.760 habitantes y está considerada “la cuna del narcotráfico”. De allí surgió El Chapo y el Mayo Zambada, los temibles hermanos Beltrán y Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”. También matan periodistas a mansalva. El cartel de Sinaloa es el más importante de México y pelean “muerto a muerto” por el primer lugar contra Calisto Nueva Generación, conocidos como los mata Zetas.

El cartel de Sinaloa, la herencia del Chapo Guzmán, controla y custodia gran parte de los municipios, considerado por los especialistas como una especie Narco Estado. No son visibles los narcos, mientras no se entrometan en sus negocios: el tráfico a los Estados Unidos de las drogas sintéticas.

Pero el viernes pasado ocurrió algo inesperado. “Los grupos narcos tardaron unos diez minutos en sitiar la ciudad”. La encerraron y pidieron la libertad de Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo que había sido detenido por las fuerzas federales.

Para dejar claro que hablaban en serio, mataron de un saque a ocho civiles e hirieron a otros dieciseis. Ni los militares ni la policía pudo hacer nada. Las calles se tiñeron de rojo y las casas de agujeros de balas. El presidente Manuel López Obrador tuvo que salir a hablar para reconocer “el error de haber detenido al hijo del Chapo” (sic).

Ahora mismo están llegando más fuerzas federales para evitar otra masacre ya que se piensa que puede haber más muertos. “El gobierno federal fue superado por el narcotráfico. Las cuatro fuerzas -la Policía Militar, la Guardia Nacional del Gobierno Federal, la Marina y el Ejército de México- fueron superadas en armamento, en vehículos y en poder de fuego por un centenar de personas (..) incluso hay dudas si los narcos llegaron a secuestrar a las fuerzas federales”. El error de cálculo del Estado de México fue suponer que “por estos días Sinaloa estaba calmado” dice el periodista.

El poder narco en México lleva años y se ha llevado puesto a varios gobiernos. Ni el partido que ostenta el récord mundial de permanencia con más años en el poder, el PRI, ha podido derrotarlos. Si hasta en el último film de Rambo, recién estrenado entre nosotros, el propio Stallone tiene que pelear contra el más duro de los poderes actuales, el del narco. “En Sinaloa no entra otro cartel que este. Lo manejan Ovidio y Archivaldo Guzmán, los hijos del Chapo”, remarca el periodista desde las calles del infierno. Y reconoce que desde la detención de Guzmán padre, sus hijos han mejorado el crimen organizado. El poder narco puede penetrar todo (..) es un poder impresionante”.

Tan impresionante que el mundo financiero y el Estado mismo resultan impotentes. Los carteles tienen empresas formales, arman otras fantasmas, lavan toneladas de dinero por medio financieras y hasta son capaces de financiar campañas políticas y poner y sacar gobiernos.

No obstante, lo más sutil e influyente no es el dinero sino la cultura. Antonio Gramsci, el pensador y fundador del partido comunista italano ya había señalado el poder de la cultura.

Un escalón más que Carl Marx en términos del materialismo histórico del capitalismo, Gramsci señaló el poder de la cultura y lo explicó a través de la hegemonía cultural. De las remeras del Che Guevara, se pasó a las que llevan la cara de Pablo Escobar Gaviria y el Chapo Guzmán. Pero en México la cultura de los narcocorridos fue un paso más allá. Los carteles contratan a grupos musicales para que graben canciones con sus hazañas que incluyen cortar cabezas. Y lo viralizan.

Paradójicamente el narcocorrido es un subgénero musical de carácter popular que tiene sus raíces en el romance español. Al igual que éste, las bases de su estilo son los ritmos polca, vals y mazurca interpretados por la música regional mexicana. Es decir que toma algo de la cultura establecida y la modifica y la mezcla con sangre. La temática de los narcocorridos es variada pero bien definida y constituye una propia filosofía de vida con su particular aproximación a la muerte y al goce de la vida.

En los narcocorridos se suele hablar de la lealtad, el amor, las mujeres, los excesos. El filósofo mexicano Carlos Monsivais identifica las características temáticas generales de los narcocorridos:

“El poder adquisitivo y los recursos tecnológicos de la delincuencia organizada que es un poder en sí misma, el impulso de sobrevivencia-a-como-dé-lugar, propio de los sectores del abandono agrario o de la pobreza urbana sin empleos a la vista, la admiración por el thriller y sus secuencias de velocidad, muerte a raudales, mujeres fáciles, armas poderosísimas y ambigüedad moral, la seducción de la publicidad y el relieve legendario de hombres rudos, independientes, habituales a la soledad, tal y como los plasma la imagen del Marlboro Man, la obtención del gusto estético que proporciona el demasiado dinero, lo brillante, lo llamativo, lo ostentoso, se consideran signos de distinción”

Con la globalización, o regionalización el narcotráfico y cultura se han entremezclado aún más y hay un ejemplo entre nosotros que alude al crimen en la denominada cumbia villera: así como el tango fue el cantar del orillar de la nueva inmigración marginal que vivía en los suburbios y conventillos porteños.

La identidad cultural en la base de la pirámide explica lo que pasa en el emergente. Esto se lo ve en los panteones y templos y salas fastuosas que le dedican a sus muertos. Celebran su despedida a los tiros, al igual que pasó el otro día en un cementario del sur del Conurbano Bonarense.

Según el periodista Valdez, “los narcos mexicanos actuales no usan cadenas de oro, son megaempresarios; tienen financieras, lavan dinero y son prestamistas. Y ahí está la cuestión. Fue el candidato a gobernador Axel Kicilloff quien habló del crecimiento narco en las villas ligado a la desocupación y la pobreza.

Criticado por el gobierno, el avance narco sigue su camino. Esta semana Daniel Arroyo del Frente Renovador y candidato a ministro de la cartera de Bienestar Social si Alberto Fernández se convierte en presidente, dijo en el programa 4Días por A24 que “los mayores prestamistas en las villas son los narcos”.

El propio presiente Macri hace algunas semanas habló del peligro narco. El avance más complejo en la Argentina comenzó hace un poco más de diez años, con la efedrina. A la movida efedrina se sumaron los percusores químicos para drogas de diseño y el aumento de cocinas que fueron descubiertas al principio en el norte y la última en plena capital porteña con el Operativo Bachata de los reyes de la cocaína rosa.

El juez camarista Roberto Atilio Falcone, un especialista en estos temas, me contó su preocupación “por la esquizofrenia de la ley 23.737 que trata al consumidor como enfermo y a la vez lo condena por drogarse”. Falcone cree que con el proyecto de ley sobre la despenalización de la droga que ya está en el Congreso, “se sancionará a los verdaderos narcotraficantes”.

Falcone dice que “cuando en el gobierno se habla de lucha contra la droga, en realidad es como quien dice la taza es mala, porque la taza no responde. Acá no hay una decisión política de luchar de verdad contra el narcotráfico”. Es una lucha abstracta. Por miedo, por pobreza, por desocupación (tan funcional a veces) nadie mete preso a quienes manejan el negocio blanco. Sólo se cortan los eslabones de una cadena mucho más poderosa.

“En Argentina se cocina un 20 por ciento de la droga que circula y muchas veces es para estirarla. El otro 80% entra al país ya como cocaína”, coinciden en decir las fuentes de la SeDroNar. La pasta base ya aparece en las estadísticas. En general, la pasta base se entrega como moneda de pago y las bandas internacionales pagan con pasta base la logística que les dan las bandas locales.

La “cristalización” de la pasta base -a través de precursores-, deja por un lado el alcaloide puro (comercializado como paco) y, si se lo sigue refinando, se llega a la cocaína que es el producto más refinado obtenido de la cristalización de la pasta base. Carlos Damin, profesor de Toxicología de la UBA, explica que contrariamente a lo que se cree, el paco no es la basura que queda de este proceso sino el resultado de un paso anterior. No es un residuo sino un producto en sí mismo y más redituable que el clorhidrato. El sentido común indica que si se encuentra pasta base (sulfato de cocaína) es porque alguien piensa procesarla.

La pasta base que llega a la Argentina tiene a Salta como un punto clave. Y un tráfico propio que “está en pañales”. Gendarmería Nacional detectó una organización con sede en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, que marca los panes de cocaína con la figura de un escorpión rojo (artistas narcos).

Esta banda mete cocaína y pasta base por aire y por tierra. Gendarmería secuestró una tonelada de hojas de coca en estado natural, que eran transportados por 4 hombres, todos eslabones detenidos. En uno de los procedimientos intervino la sección aviación de la Fuerza donde se detuvo a 4 personas cerca de un paraje conocido como Pozo del Halcón.

El Escuadrón 20 lleva incautado en lo que va del año 13 toneladas de hoja de coca en la provincia de Salta, la frontera más importante con Bolivia, país que se empecina en hacer crecer sus cultivos verdes. Se necesita mano de obra desocupada.

Hace algún tiempo fue descubierto un ex jefe de Gendarmería, un comandante del área de Inteligencia, traficando cocaína. “Lo atraparon cuando acababa de recoger 291 kilos de cocaína que una avioneta boliviana había arrojado desde el aire. Luego, un anónimo reveló que en su camioneta había otros 496 kilos.

La investigación posterior demostró que era el dueño de una empresa que supuestamente enviaba madera y otros materiales a Europa, de la cual se sospecha que era usada para exportar la droga. Por todo esto, la Justicia Federal de Salta lo procesó.

Se cree que se trata de un auténtico zar del narcotráfico. La causa en la que quedó involucrado el ex comandante Jorge Martín Dubiel es conocida como Lluvia de droga”. La lluvia no es casual. Es parte de un proceso que, tal me reveló confesó una alta fuente de Gendarmería, tiene varias fases que culmina con el lavado, algo que se investiga en múltiples causas federales en la Argentina.

por Hugo Macchiavelli
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