Un poco por la llegada del verano y otro poco por el nuevo vuelo que une las islas Malvinas con el continente, desde San pablo y con escala en Córdoba una vez al mes, algo de todo eso parece haber revitalizado el humor de los pobladores locales.
La llegada de más turistas sirve para ampliar los horizontes desde el punto de vista comercial, aunque todavía el principal ingreso sigue siendo la pesca y la ganadería, especialmente las ovejas.
Pero el nuevo vuelo comercial también cambia la sensación de aislamiento. En Puerto Stanley (Puerto Argentino) se vive así. Y los locales lo hacen saber "¿En qué vuelo llegaste?", preguntan todo el tiempo.
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Navidad en Malvinas
Navidad en Malvinas
"¿Por qué no se eligió que el vuelo hiciera escala en Buenos Aires? ¿No hubiera sido más beneficioso para ustedes?", preguntó A24.com a uno de los miembros de la asamblea legislativa local.
“Bueno, claramente es una decisión más emocional que racional”, explica Barry Elsby, uno de los cinco doctores que atienden en el pueblo. Hay además un cirujano, que se ocupa de hacer las operaciones no muy complejas. Para traslados de urgencia hay que derivar a los pacientes a Santiago de Chile o a Montevideo. Antes de 1982 se atendían en el Hospital Británico de Buenos Aires.
Ademas del gobernador, elegido por Gran Bretaña, hay una asamblea legislativa compuesta por ocho integrantes, cinco de los cuales representan a Stanley y tres al interior, conocido aquí como “camp”. La palabra no existe en el inglés británico: fue tomada del “campo” que decían los españoles que pisaron esta tierra hace más de 100 años.
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Una clásica casa de Malvinas
Una clásica casa de Malvinas
Pareciera haber un sentimiento algo paradójico entre los isleños: por un lado la idea de crecer y lograr cada vez más conexión con el continente (aunque sin resignar la autodeterminación y la soberanía) y por el otro la cautela ante la potencial llegada de más argentinos.
En lo cotidiano, el trato con los isleños es más que amable. No hay demasiado problemas para hablar, aunque hay algunas palabras que no se usan. Cuando se habla de 1982 acá no se habla de guerra sino de invasión. Los puntos de contacto podrían estar en lo universal. Por lo pronto, las luces de Navidad están encendidas y se espera la llegada de Santa Claus.