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Esta ONG dona muebles hechos con plásticos de un solo uso

Esta ONG dona muebles hechos con plásticos de un solo uso
Llena una botella de amor

Qué pasó. Durante la primera mitad del año pasado Daniel Hartman viajó a Colombia en busca de un proyecto sustentable que pudiera replicar en Argentina. En 2017 él ya se había puesto al mando de Econciencia, un emprendimiento que hace listones de madera plástica a partir de plástico recuperado. En su viaje conoció más de 10 proyectos y entre ellos se trajo consigo Llená una botella de amor, una iniciativa para rellenar botellitas, botellas o botellones con plásticos de un solo uso y usar esa materia prima para hacer muebles de madera plástica y hasta viviendas para poblaciones vulnerables con un fin social.

"Arrancamos en junio del 2018 y hasta mayo del 2019 ya contabilizábamos 17.000 personas capacitadas con nuestras charlas sobre reciclaje y sustentabilidad". La que habla es Ludmila Taraborelli. Ella y su prima Flavia Taraborelli son las únicas dos integrantes oficiales de la fundación Llena una botella de amor Argentina, el capítulo local del proyecto de origen colombiano. El trío trabaja en forma conjunta en pos de un objetivo en común. Ludmila y Flavia se encargan de educar a distintas poblaciones sobre la importancia de la gestión de residuos y el reciclaje responsable y a su vez buscan que cada vez más gente las ayude a llenar botellas de plásticos de un solo uso. Daniel, por su parte, brinda al personal y la maquinaria de su empresa Econciencia para hacer de todas esas botellitas o botellones donadas algo útil para la sociedad.

El proceso. Aunque la esencia del proyecto viene de Colombia y ya está presente también en Ecuador, la periodista destaca que el capítulo local tiene mucho de la impronta de su equipo. "La fundación se instaló en la sede de Econciencia, en Bernal, y lo que hacemos Flavia y yo es redirigir el plástico hasta acá", dice Ludmila. El equipo de la planta las ayuda con la logística, ya que por el momento no recibieron donaciones que hayan podido aplicar en esas tareas más difíciles de llevar a cabo.

"Una vez que las botellas están bien llenas con plásticos de un sólo uso se trasladan del punto de acopio hasta Quilmes. Acá se hace la transformación del plástico: se abre la botella, se saca el contenido y chequeamos que no haya ni papel, ni cartón, ni tergopol, ya que no pueden ser madera plástica. Después se llenan los moldes de referencia que pongas", explica. Más tarde, una vez que la fundación ya se puso en contacto con alguna escuela, empresa o comunidad y ellos les acercaron botellas llenas de plásticos, Econciencia y Llená una botella de amor les dan a cambio muebles de madera plástica a beneficio, que pueden ir desde una mesa comedor hasta un parque de juegos para chicos.

Sobre el vínculo de las dos plartes, Ludmila aclara: "Ecociencia por su lado es una empresa que fabrica y vende sus productos de madera plastica. Por otro lado, la fundación es la que hace que una escuela o comunidad pueda recibir una mesa de camping para cuatro personas a través de un intercambio en el que esa parte entrega más kilos de plásticos de lo que pesa el mueble que recibe. Eso es para nosotros una especie de pago a Econciencia por los servicios de traslado, la logística, el ensamble y la instalación final". Hasta hoy, según cuenta, ya llevan entregadas cerca de cinco mesas comedor tipo campings, tres puntos ecologicos -separadores de residuos para segmentar la basura- y un parque infantil.

Para que el proceso sea lo más verde y ecológico posible, la máquina que convierte los plásticos en madera plástica trabaja a la menor temperatura posible, para evitar así una mayor generación de gases de efecto invernadero. "Por eso no aceptamos los plásticos PET, porque nos obligaría a tener que elevar las temperaturas a las que se mezcla y fusiona todo".

Su alcance. Hasta marzo de este año, Ludmila llevaba contabilizadas más de 15.000 botellas recibidas llenas de plásticos de un solo uso, un número mucho menor al actual, ya que desde ese momento la fundación recibió donaciones en tandas de 4.000 a 5.000 botellas. Traducidas a plástico, esas botellas representan, según los cálculos de la periodista, más de 100.000 kilos. También faltan en esos cálculos lo que les falta traer de centros de acopio con sede en otras ciudades como Rosario.

"Muchas empresas donan los desechos de sus materiales de producción o lo que vuelve a ellos porque está vencido. Además, en varios casos lo que se hace es proponerles que ayuden de otras maneras; por ejemplo, dándonos una mano en lo que es logística o transporte", dice Ludmila. Su jornada de voluntariado más masiva fue con un grupo de 16 empleados del JP Morgan que donaron su tiempo para vaciar botellas.

Su historia personal. El tridente detrás de la fundación viene de distintos rubros. Ludmila es periodista, su prima es psicóloga y Daniel trabajó durante varios años en el puerto de Buenos Aires en el área de viajes. Se conocieron de casualidad, por el colegio al que el fundador de Econciencia lleva a una de sus hijas. Además, los tres son de la zona sur del conurbano bonaerense.

A futuro, Ludmila espera que este proyecto que unió a su equipo con otro montón de gente se pueda convertir en una política impartida desde el Estado a nivel municipal. "Hay muchísimos materiales que usamos hoy en día y que son reciclables, el tema es con qué tecnología contamos y qué estamos haciendo para lograr algo concreto con todo eso".

por Caro Potocar @caropotocar
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