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Los peligros que acechan a la seguridad alimentaria mundial en plena pandemia de Covid-19

Los peligros que acechan a la seguridad alimentaria mundial en plena pandemia de Covid-19
En 2015, 190 países decidieron en la Asamblea General de las Naciones Unidas 17 grandes Objetivos para el Desarrollo Sostenible.

Por Mario Lubetkin

Recientes informes mundiales confirman que los objetivos que se puso la comunidad internacional de llegar al 2030 sin pobreza y sin hambre, con un mundo más equilibrado, sostenible y justo, al momento se encuentran en peligro, y que si no se logra una fuerte y rápida reacción a nivel mundial, esta tendencia se consolidara y los resultados en apenas 10 años pueden ser muy negativos para todos nosotros.

Cuando en el 2015, Jefes de Estado y de Gobierno así como otros altos representantes de 190 países, decidieron en la Asamblea General de las Naciones Unidas 17 grandes Objetivos para el Desarrollo Sostenible.

Esos objetivos cambiarían el perfil de nuestro mundo. Desde la eliminación de la pobreza y el hambre, garantizando una vida saludable con una importante sostenibilidad, con igualdad de género, disponibilidad de agua para todos, crecimiento económico sostenible, lucha efectiva contra el cambio climático, protegiendo océanos y bosques, en un mundo en verdadera paz. La comunidad internacional tenia confianza en alcanzarlos.

Las bases de dicha confianza se habían construido a partir del año 2000 cuando 189 países se propusieron lograr los Objetivos del Milenio antes del 2015 que tenía por base 8 metas para reducir la pobreza, el hambre, y mejores condiciones en educación, reducir la mortalidad infantil y otras enfermedades, mayor igualdad de género, mejor sostenibilidad del medio ambiente. Y en efecto, se lograron avances importantes.

En 2015 se trataba de ampliar los objetivos y eliminar completamente los aspectos más negativos que afectan a la humanidad.

Pero apenas cinco años después, en 2020, el Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (en ingles SOFI), según un informe anual elaborado por la FAO y otras agencias del sistema de Naciones Unidas, mostró que si la negativa tendencia que estamos viviendo se consolida, es dudoso lograr los objetivos que la comunidad internacional se propuso de común acuerdo para resolver los principales problemas que tenemos ante nosotros.

El informe señaló que aún 690 millones de personas pasan hambre, 10 millones mas que hace un año, y 60 millones más si sumamos los últimos cinco años.

Es un problema en todos los continentes, ya que si bien Asia es el mas afectado, el hambre en África aumenta con mucha rapidez y también se mantiene con números importantes en América Latina y el Caribe.

Si bien la tendencia positiva de reducción del hambre hasta 2015 se invirtió en los últimos años negativamente, la subalimentación y desnutrición se han incorporado fuertemente en este afectado panorama.

Según el informe SOFI, 381 millones de asiáticos sufren subalimentación, asi como 250 millones de africanos y 48 millones de latinoamericanos y caribeños.

En cambio si el análisis se hace en porcentaje en relación a sus poblaciones, África es la región más afectada con el 19,1 por ciento de la población subalimentada, seguido por Asia con el 8,3 por ciento y Latinoamerica con el 7,4 por ciento.

Estos análisis fueron hechos previo a la explosión del Covid 19 y si bien aun es temprano para tener datos definitivos de los efectos de esta nueva dramática realidad, los expertos estiman que otros 83 millones de personas y quizás hasta 132 millones de personas pueden empezar a padecer hambre en el 2020 como resultado de la recesión económica en proceso.

Al respecto, otro reciente informe de la FAO y el Programa Mundial de la Alimentacion (PMA) identificó a 27 países que se verán afectados en forma inminente con la crisis alimentaria fruto del Covid 19, y aquí no se salva ninguna región, de Afganistán a Bangladesh, de Haití a países Centramericanos, de Irak al Líbano y Siria, de Burkina Faso a Liberia, Niger, Mozambique, Mali, Zimbabwe y otros, llegando inclusive a niveles de hambre aguda.

Muchos de estos países ya estaban afectados en situación de hambre previo al Covid-19, debido a factores y tensiones preexistentes como crisis económicas, inestabilidad e inseguridad, fenómenos climáticos extremos, plagas vegetales y enfermedades de los animales.

Pero la crisis de Covid agravó todas estas situaciones con disminución de empleos y salarios, perturbaciones asociadas a medidas sanitarias preventivas para hacer frente a la pandemia, la caída de los ingresos gubernamentales con los efectos directos en la seguridad y protección social.

E incluso generando inestabilidad política con el aumento de diferentes tipos de conflictos, por los recursos naturales como el agua y las tierras de pastoreo, por los fenómenos migratorios. Eso afecta la producción agrícola y los mercados

La malnutrición debe ser incorporado permanentemente al análisis sobre la situación de hambre, por sus consecuencias (incluido la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad) que siguen deteriorándose, en especial por el elevado costo de los alimentos nutritivos para un numero importante de la población.

Recordemos que los alimentos con alto contenido de nutrientes, como los productos lácteos, las frutas, las hortalizas y los alimentos proteínicos son los productos alimenticios más caros, quizás cinco veces más que el precio que cuesta llenar el estómago y no sentir la sensación de hambre.

Si bien cada país tiene sus especificidades para resolver esta difícil situación, el SOFI resume muchas de las reflexiones de estos últimos años para afrontar soluciones de estos problemas con resultados positivos en toda la cadena de suministro de alimentos y en las políticas comerciales, de gasto público y de inversión, a partir de reducir los costos de producción, de almacenamiento, de transporte, de distribución y comercialización de alimentos, por ejemplo mediante la reducción de la ineficiencia, de la pérdida y desperdicio de alimentos, apoyo a los pequeños productores locales para que produzcan y vendan alimentos mas nutritivos accediendo a nuevos mercados, fomentando un cambio de comportamiento a partir de la educación y la comunicación, integrando la nutrición en el sistema de protección social y las estrategias de inversión a escala nacional.

Como senaló el Director General de la FAO, Qu Dongyu, toda esta situación no puede ser considerada “como una amenaza que podrá surgir en el futuro. Tenemos que hacer mas para salvaguardar tanto los sistemas alimentarios y nuestras poblaciones mas vulnerables ahora mismo”.

El panorama es claro y las soluciones combinadas también, se trata de actuar para que no seamos nosotros mismo testigos de un peligroso fracaso en apenas 10 años de la agenda que se dio la comunidad internacional para sacar a millones de personas de la humillación del hambre y la pobreza

* El autor es Subdirector General de la FAO.

De nacionalidad uruguaya, comenzó su carrera profesional en la agencia de noticias Inter Press Service (IPS) en 1979.

Fue Director General de esta agencia entre 2002 y 2014. Durante su carrera profesional, Lubetkin ha coordinado proyectos con los gobiernos de Finlandia, Italia, España, Uruguay y Brasil, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En 2012 fue nombrado miembro del Grupo Asesor de las Naciones Unidas para el Año Internacional de las Cooperativas.

Lubetkin se incorporó a la FAO en febrero de 2014 como Director de la Oficina de Comunicación Institucional (OCC) y entre agosto de 2015 y marzo de 2020 desempeñó el cargo de Director de Gabinete.

por Mario Lubetkin
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