El primer proyecto relacionado con la creación de los jardines de infantes lo hizo a los 26 años, en La Rioja. Era un espacio que funcionaba a la par de la Escuela Normal de La rioja, dedicado a la primera infancia. Ese esquema fue imitado en otras provincias, como Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos. La piedra fundamental de la educación inicial se puso en marcha gracias a esos proyectos.
Rosario Vera Peñaloza fue vicedirectora de la Escuela Normal de La Rioja y ocupó ese mismo cargo en Córdoba. Ya era una referencia nacional que daba cursos y conferencias, no solo en la ciudad de Buenos Aires, sino por todo el país. En esos espacios, criticaba el Enciclopedismo de la escuela tradicional, porque no lograban llegar a la esencia del niño. Rosario era consciente de la necesidad de innovar, pero no creía que el modelo de la Escuela Activa fuera la solución. Durante estos años, continúa con su investigación en torno al Kindergarten.
Toda su vida se dedicó a la enseñanza, enfocada tanto en el aprendizaje de los niños y en la formación de los docentes. Sus últimos años los pasó en su provincia natal, La Rioja, y, producto de una enfermedad terminal, murió a los 77 años.