Entrelíneas. Pese a que en público jueces y funcionarios insisten con que seguirán firmemente el combate contra el crimen organizado, en voz baja expresan el nerviosismo que la situación causa en los tribunales. A los pocos días de que fuera blanco de una acción intimidatoria, el juez Manfrín se excusó de tratar las apelaciones que presentó la defensa de los abogados de Los Monos. Expuso sus razones, pero quedó flotando la duda de si no había tomado la decisión empujado por el peligro al que se sentía sometido.
Hoy el tribunal que preside Gabriel Sansó e integran Carolina Hernández y Bibiana Alonso deberán examinar las 17 condenas y tres absoluciones del juicio a Los Monos. Lo harán bajo medida de seguridad extremas, en un Centro de Justicia Penal blindado por una policía santafesina recargada a la que, para poder garantizar la labor de la Justicia, se le suspendieron las licencias y vacaciones.
El trámite se cumplirá, sin embargo, bajo la sombra de las amenazas contra los jueces. Ayer un edificio ubicado en pleno centro rosarino, donde años atrás había vivido la familia de la presidenta del tribunal que revisará la condena de Los Monos, recibió 25 impactos de arma de fuego. Fue de madrugada, en calle San Luis, donde a la luz del día se concentra uno de los movimientos comerciales de la ciudad. La desgracia es la oscuridad.