El único antecedente a nivel local fue la nave espacial rusa Salyut 7, que pesaba 39 toneladas métricas e impactó sobre nuestro país en 1991. Muchas de las piezas recuperadas se exhiben en el museo de la Asociación Entrerriana de Astronomía.
El problema de estar fuera de control es que los ingenieros espaciales no se pueden calcular el punto geográfico donde podría impactar o la fecha de entrada. La llegada podría ser en los próximos días o cómo máximo, en una semana.
Por la inclinación orbital de 41.5 el cohete tiene posibilidades de tocar suelo al norte de Nueva York, Madrid y Beijing, y tan al sur como Chile y Wellington, Nueva Zelanda, con lo que podría volver a la Tierra en cualquier punto cerca de estas zonas.
Para trazar la trayectoria de esta etapa del cohete existen demasiadas incertidumbres en el cálculo del efecto del arrastre atmosférico. La atmósfera terrestre puede expandirse o contraerse con la actividad solar, lo que dificulta estimar cuándo y dónde caerá.
Este martes, la nave orbita la Tierra cada 90 minutos, a unos 27.700 kilómetros por hora y a una altitud de menos de 300 km. El ejército de Estados Unidos le ha asignado el nombre 2021-035B y su ruta se puede seguir en orbit.ing-now.com.
Fuente: Clarín