Lejos del humilde barril del Chavo del 8, Roberto Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito, vivió, junto a su esposa Florinda Meza, en una lujosa mansión ubicada en Cancún, México, a la que llamaron “Villa Florinda”. Después de la muerte del actor, su mujer decidió poner la casa a la venta.











