“Cuando me despierto solo sentía mucho dolor general. En la sala de recuperación mi esposo logró ver que tenía marcas pero yo le dije que se quede tranquilo, que seguramente era Pervinox, jamás me hubiera imaginado nada extraño”, contó en declaraciones a la prensa a través de un audio.
Minutos después le dieron el alta. “Fui a mi casa y seguí las instrucciones de no bañarme hasta el otro día, pero esa noche no dormí porque me sentía muy dolorida y perturbada. No podía conciliar el sueño y estaba como en un estado de nerviosismo que no entendía”, continuó.
La pesadilla terminó de presentarse al otro día cuando le pidió ayuda a su pareja para cambiarse. “Ahí nota mi esposo las marcas en la pared interna de los dos muslos y, como yo no lograba verme, empecé a sacarme fotos con el celular y eran alevosas las marcas, oscuras, grandes y de igual tamaño”, contó.
Además, en los glúteos “tenía marcas de dedos de diferentes tamaños” pero también hematomas como de golpes, “muy oscuros”. “Luego de eso entré en shock y llamé a la policía, que me llevó al hospital Ramos Mejía. Consultaron con la fiscalía y se presentó una médica legista que junto a dos ginecólogos constataron las lesiones”, dijo, según consignó la agencia Télam.
Sus dichos se dan luego de que esta semana se conociera una nueva denuncia de violación en el Sanatorio Güemes por parte de otra mujer. Por el hecho, que tuvo lugar el jueves de la semana pasada, fue detenido un camillero.
La investigación por el delito de “abuso doblemente agravado” está en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 23, a cargo de Marcelo Retes, y del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nª 47 a cargo de Mónica Berdión de Crudo.