Reclamo colectivo

Zulma trabaja en siete comedores y pide vacunas para las cocineras: "Nos sentimos abandonadas"

Forma parte de la Red de Comedores que solicita a los gobiernos que las vacunen por cumplir un rol esencial.
por Luciana Arias |
Vemos mucha necesidad

"Vemos mucha necesidad, les damos comida caliente a chicos y gente mayor que se quedó sola. Para nosotras son bienvenidos", dice Zulma Molloja que coordina 7 comedores en las afueras de La Plata. (Foto: Juan Pablo Barrientos)

Vemos mucha necesidad

"Vemos mucha necesidad, les damos comida caliente a chicos y gente mayor que se quedó sola. Para nosotras son bienvenidos", dice Zulma Molloja que coordina 7 comedores en las afueras de La Plata.

Zulma trabaja en siete comedores y pide vacunas para las cocineras: Nos sentimos abandonadas
Teodora Olloa

Teodora Olloa, una de las cocineras que murió a principios de mayo con coronavirus. Trabajaba en el barrio San Martín en la villa 31 de Retiro. 

Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día

"Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día", dice Zulma. Es mamá de dos nenas que le reclaman que esté más tiempo en casa. 

Los 7 comedores que coordina Zulma reciben donaciones de productores de la zona y otros puntos del país.   

Los 7 comedores que coordina Zulma reciben donaciones de productores de la zona y otros puntos del país.   

El comedor Esperanza de los Niños

El comedor Esperanza de los Niños, en 483 y 246, Olmos, fue el último en abrir. Para donaciones: uniondetrabajadoresdelatierra@gmail.com.

Zulma trabaja en siete comedores y pide vacunas para las cocineras: Nos sentimos abandonadas
Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día

"Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día", dice Zulma. Es mamá de dos nenas que le reclaman que esté más tiempo en casa. 

Los siete comedores que coordina Zulma reciben entre 100 y 150 personas tres veces por semana. 

Los siete comedores que coordina Zulma reciben entre 100 y 150 personas tres veces por semana. 

La actriz y cantante Julieta Venegas se sumó al reclamo de vacunas para las cocineras. (Foto: Revista Garganta Poderosa) 

La actriz y cantante Julieta Venegas se sumó al reclamo de vacunas para las cocineras. (Foto: Revista Garganta Poderosa) 

Igual que sus compañeras de tareas, Zulma Molloja se levanta al alba. Tiene 30 años y está a cargo de siete comedores comunitarios de la zona del Gran La Plata donde almuerzan y meriendan entre 100 y 150 personas. Seis de ellos se abrieron con la pandemia.

"A las 7 las cocineras estamos pelando las papas. Hay que lavar y picar la verdura. A la mañana las compañeras compran la carne. Ponemos más vegetales para que ellos coman sano", dice Zulma a A24.com. Ella consigue donaciones de alimentos, los entrega, supervisa que los platos sean sanos y que se capacite en alimentación saludable a quienes preparan la comida. También que tengan elementos de limpieza.

Cuando se acercan para anotarse en los listados para recibir las raciones, algunos le cuentan sus historias. Zulma recuerda a una mamá que cría sola a 9 hijos. "Vemos mucha necesidad, les damos comida caliente a chicos y gente mayor que se quedó sola. Para nosotras son bienvenidos".

La tarea social a veces incluye bañar a los chicos, curarles la pediculosis y darles la ropa que consiguen.

"Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día. Necesitamos la vacuna", explica Zulma. Y recuerda a Tina, una compañera que, hasta que se enfermó, hacía funcionar un comedor sola. "¿Qué hacemos cuando pasa eso? Porque la gente sigue yendo".

Zulma Molloja cocinera comedores UTT con compañera.png
Los siete comedores que coordina Zulma reciben entre 100 y 150 personas tres veces por semana.

Los siete comedores que coordina Zulma reciben entre 100 y 150 personas tres veces por semana.

A los espacios que coordina la mujer -nacida en Bolivia y también productora de verduras- los construyeron en jornadas de trabajo colectivo con los materiales que los quinteros de la zona usan para sus propias viviendas: maderas, nylon y chapas. Ninguno recibe aportes estatales.

Comedor Comunitario Esperanza de los Niños Olmos.jpeg
El comedor Esperanza de los Niños, en 483 y 246, Olmos, fue el último en abrir. Para donaciones: uniondetrabajadoresdelatierra@gmail.com.

El comedor Esperanza de los Niños, en 483 y 246, Olmos, fue el último en abrir. Para donaciones: uniondetrabajadoresdelatierra@gmail.com.

Presencias esenciales

Los que coordina Zulma -miembro de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT)- forman parte de la Red de Comedores por una Alimentación Soberana, que integran unos 200 espacios de movimientos sociales y políticos. Entre ellos, cooperativas, ollas barriales, bibliotecas, circos y espacios artísticos. También bachilleratos populares y clubes de barrio. En total se acercan buscar sus desayunos, almuerzos o meriendas más de 65 mil personas.

A principios de mayo dos de sus cocineras murieron con coronavirus en la ciudad de Buenos Aires. Una fue Teodora Olloa, en el barrio San Martín en la villa 31 de Retiro y militante en Barrios de Pie. La otra, Lourdes Huarachi, del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) en la villa 20 de Lugano.

Cocinera comedor villa 31 muerta x covid Teresa Olloa.png
Teodora Olloa, una de las cocineras que murió a principios de mayo con coronavirus. Trabajaba en el barrio San Martín en la villa 31 de Retiro.

Teodora Olloa, una de las cocineras que murió a principios de mayo con coronavirus. Trabajaba en el barrio San Martín en la villa 31 de Retiro.

El colectivo pide al gobierno nacional así como a las autoridades de la Ciudad y los municipios que vacunen las trabajadoras de los comedores populares. También a las promotoras de salud y de géneros, "que están en la primera línea, poniendo su cuerpo día a día en los barrios populares", según se lee en el comunicado "Somos esenciales, no descartables".

María Echevarría es vecina de la Villa 21.24 de la Ciudad y forma parte del movimiento villero La Poderosa . "La situación de los comedores desde la pandemia cambió un montón. Antes dábamos 60 raciones y hoy estamos en 300", cuenta la mujer a A24.com. Tuvieron que abrir un nuevo comedor y "abrir olla" en el merendero que funcionaba en el barrio de San Blas.

Desde La Poderosa dan 42 mil raciones a diario en 150 espacios. En ellos trabajan 1.400 trabajadores comunitarios. El 76% son mujeres."El Estado no está en los territorios. Somos nosotras las que damos de comer a ese montón de gente que no ven y nosotras sostenemos esos espacios. Si no existiéramos habría un estallido alimentario".

Desde el movimiento recibieron varios apoyos para la campaña. Uno de ellos es el de la actriz y cantante mexicana Julieta Venegas. “Es necesario que se reconozca todo el trabajo que (las mujeres de los comedores) hacen día a día y debe ser remunerado. Ni hablar de que en este contexto es muy peligroso que continúen en la línea de fuego sin estar vacunadas. A cada una, les mando un abrazo caluroso y apretado", escribió Venegas.

Julieta Venegas vacunas para comedores.png
La actriz y cantante Julieta Venegas se sumó al reclamo de vacunas para las cocineras. (Foto: Revista Garganta Poderosa)

La actriz y cantante Julieta Venegas se sumó al reclamo de vacunas para las cocineras. (Foto: Revista Garganta Poderosa)

De ollas compartidas

Las filas son cada vez más largas. Las arman con distancia y olla o recipiente en mano. Se llevan para comer en sus casas las raciones de tarta de verduras, pollo al horno de barro, sopa de maní, sopa de chaino -con maíz remojado, trigo, y chuño, una papa seca típica de la comida boliviana. Lo completan con jugo de pelón o manzana, canela y clavo de olor. Para la copa de leche sirven chocolatada o arroz con leche y pan casero.

Zulma Molloja cocinera comedores cocinando.png

"Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día", dice Zulma. Es mamá de dos nenas que le reclaman que esté más tiempo en casa.

"Quisiéramos abrir todos los días, pero no nos alcanza". Por ahora reciben a la gente tres veces por semana.

Zulma se organizó con otros productores del Gran La Plata. Cada uno separa cinco cajones para dar a los comedores. Con el frío todo crece más lento y se notan las faltantes. Ahora tienen zanahorias y lechuga. También reciben donaciones de papas, que no hay en la zona.

Red de Comedores por Alimentación Soberana donaciones papas.JPG
Los 7 comedores que coordina Zulma reciben donaciones de productores de la zona y otros puntos del país.

Los 7 comedores que coordina Zulma reciben donaciones de productores de la zona y otros puntos del país.

La mujer vive con su pareja y sus dos niñas. También con su padre y su hermana que tiene dos hijos, uno es un bebé de meses. Siente la presión de no contagiarlos. Las nenas le reclaman que pase más tiempo con ellas. Pero el trabajo no cesa. "Es mucha responsabilidad. A los comedores les dedicás tu vida entera. Los chicos esperan y no les podemos decir 'hoy no'".

Zulma Molloja cocinera comedores UTT.png

"Nos sentimos abandonadas. Tienen que pensar en las cocineras que nos exponemos mucho. Servimos la comida a decenas de personas al menos dos veces por día", dice Zulma. Es mamá de dos nenas que le reclaman que esté más tiempo en casa.

Se habló de