El modo de compra es sencillo: cada cliente lleva su envase (frasco, botella, tupper) limpio y vacío y lo pesa al ingresar. Luego se sirve cualquiera de los 400 productos que necesite y lo vuelve a pesar. De este modo abona sólo lo que consume. En los Cero Market se pueden adquirir desde productos de almacén y alimentos para mascotas, hasta elementos de higiene personal y textiles. Los compradores tienen a su disposición cucharas medidoras de distintos tamaños, para poder calcular las cantidades exactas para una receta. “Próximamente incorporaremos alimentos frescos, porque estamos trabajando en la instalación de cadenas de frío”, adelantó Ana.
Las tiendas resultan atractivas y se puede apreciar que está todo cuidadosa e higiénicamente exhibido. Todos los contenedores están cerrados herméticamente, para evitar la contaminación y obtener la adecuada preservación de los productos. La mercadería cuenta con la información requerida, valores nutricionales, fecha de vencimiento, etc.
Desperdicio cero
Los emprendedores dan un paso más allá y promueven el Zero Waste. Esta filosofía se basa en reducir al mínimo el desperdicio tanto de productos como de envases. En este caso particular, se pone gran empeño en reducir el uso del plástico, material que ya se ha demostrado que perjudica al medioambiente. Gran parte del plástico que se consume es el que no se ve y que forma parte del despacho de mercadería. Por ejemplo, cuando llegan a los supermercados 400 paquetes de fideos paletizados y embalados en plástico. “Eliminar el uso de este material forma parte de nuestra inquietud y de nuestro compromiso. Resulta más fácil lograr este cambio con proveedores locales que con las empresas de alimentos multinacionales, que de a poco están incorporando estos cambios pero a largo plazo”, sostuvo Pierre.