Mirando el lado lleno del vaso, el Presidente de Bioceres, Federico Trucco, catalogó a estos tiempos de pandemia como una "buena oportunidad para acelerar procesos", y resaltó lo bien parada que queda la ciencia en momentos tan críticos.
Mirando el lado lleno del vaso, el Presidente de Bioceres, Federico Trucco, catalogó a estos tiempos de pandemia como una "buena oportunidad para acelerar procesos", y resaltó lo bien parada que queda la ciencia en momentos tan críticos.
Convocado por la Red de Potenciación Nesters, CREA 2020, el empresario destacó que si algo generó este fenómeno del Covid-19 es una "rejerarquización" de la ciencia. "Estamos viendo procesos que llevaban más de 5 o 10 años, ocurriendo en meses, con un nivel de colaboración entre los sistemas científicos públicos y privados nunca antes vistos".
Argumentó que en poco menos de un mes se logró secuenciar el genoma del virus y lanzar vacunas para probar en humanos que estarán en tiempos récord.
El encuentro virtual, que reunió también a Sebastián Pizone, gerente ejecutivo de Nesters y a dos agroemprendedores como Juan Pestarino, de Geoagris, y Nicolás Bergmann, de Vistaguay, sirvió de plataforma para fomentar la construcción y difusión del ecosistema agtech, algo que Nesters realiza desde 2008.
Trucco expuso su visión de lo que se vendrá post-pandemia, de la necesidad de un cambio de cultura para fomentar un ecosistema científico y biotecnológico más sólido, y de las necesidades de entendimiento público-privada.
"Hay una aceleración de aspectos que pegan en el sector y no hay que desaprovecharlos. Hoy podemos ver que hay una cultura de innovación colaborativa. Lo fundamental es construir redes porque el descubrimiento sucede en forma hormiga", destacó.
De inmediato, habló de potenciar el ecosistema emprendedor. "Las claves pasan primero por el talento emprendedor, tener la idea de hacer cosas que nadie aún ha hecho. Tiene que haber capital de riesgo y un marco regulatorio propicio para que tenga un dinamismo fuerte. La Argentina está empezando a tener ecosistemas vinculados al mundo de la ciencia y agtech, en eso soy optimista. Hay una cultura de innovación colaborativa", reflejó.
Aunque criticó la cultura de ver la inversión como un gasto, y alentó a una acción conjunta público-privada más dinámica. Y puso como ejemplo el caso del desarrollo de la tecnología HB4, de Bioceres. "Es un desarrollo que en su momento tomamos del Conicet y le dimos un respaldo y empuje empresarial. Sin haber generado ingresos a campo aún, es la puerta de entrada a una serie de tecnologías y plataformas digitales innovadoras. Si tuviésemos una visión compartida con el Estado podríamos ir a contar eso al mundo, podríamos haber ido más rápido y desarrollar ese capital social".
En ese punto hizo referencia al marco regulatorio, apuntando contra la Ley de Semillas principalmente. "Podemos tener leyes mejores. La Ley de Patentes no es mala pero tiene una serie de directrices que a veces son contradictorias, y por ejemplo, no hay una cultura de enforcement en cuanto a su violación. Sí es pésima la Ley de Semillas que no está aggiornada al día de hoy. Es una mochila a resolver", destacó.
Por último, sostuvo que el principal escoyo es cultural, en "entender cómo funciona la inversión en activos intangibles", y afirmó que como cultura "tenemos terror al fracaso; tenemos que quitarnos ese miedo".