icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
AGRO

Cómo era el plan oficial para salvar a Vicentin: ¿sigue en pie el sueño de la cerealera propia?

Cómo era el plan oficial para salvar a Vicentin: ¿sigue en pie el sueño de la cerealera propia?
Alberto Fernández y Gabriel Delgado, en Olivos, cuando a fines de junio terminaban de delinear los planes para la empresa (Foto: archivo).

Luego de la marcha atrás del Gobierno con la intervención de Vicentin, comenzaron a trascender más detalles sobre el proyecto oficial de salvataje de la cerealera.

A24.com Agro tuvo acceso exclusivo a un documento de trabajo de fines de junio que plantea propiciar sinergias con otras empresas del Estado y darle el rol de punta de lanza para el desarrollo de una agroindustria con valor agregado.

Con ese fin, incluye vínculos con YPF Agro y Trenes Argentinos; la integración con el negocio de los bicombustibles; y la provisión de harina de soja para los futuros establecimientos porcinos para exportar carne a China, tema que generó controversias la semana pasada. Incluso, se esbozan medidas que van más allá de la empresa, como mejorar la competitividad industrial mediante derechos de exportación diferenciados (más bajos) para harinas y aceites.

Estos puntos fueron volcados en el trabajo “Lineamientos para un plan de negocios sustentables”, elaborado por el gobierno nacional con el apoyo legal de la Secretaría de Justicia de Santa Fe. Se trata de la presentación con que se intentó seducir a los actuales dueños de Vicentin y a diferentes acreedores de la firma.

En sus 23 páginas, recorre el diagnóstico de la situación de la empresa, los objetivos de la intervención, los puntos clave del futuro plan de negocios, la visión con que se conduciría la nueva Vicentin y los pasos a seguir hasta lograr el salvataje.

El diagnóstico

En su primera parte, el documento describe la situación crítica de la empresa, tanto en lo comercial como en lo financiero, en medio del concurso de acreedores, y con una deuda cercana a los USD 1.500 millones.

Según el trabajo, el escenario conlleva (y a la vez agrava) una “crisis de confianza en el Directorio y el management”. Este argumento fue caballito de batalla tanto del gobierno nacional como del santafesino hasta la semana pasada, cuando fracasó la última conciliación convocada por el juez de Reconquista, Fabián Lorenzini.

A su vez, este descrédito provocaba inconvenientes para la originación de la materia prima (el acceso a los granos para moler y/exportar).

Sin embargo, más allá de las particularidades que atravesaba la firma, el Gobierno advertía que todo el sector cerealero enfrentaba un “momento transitorio de margen de crashing de soja pequeño”.

El diagnóstico también avanza sobre la “desconfianza para aportar capital” y, desde otra perspectiva, “el miedo a que se meta la política”.

Otro de los puntos, pone el acento sobre la “información asimétrica de la compañía entre tenedores de deuda y accionistas”. En ese sentido, por ejemplo, el informe técnico elaborado por el Ministerio de Producción, anterior al anuncio de la intervención, ya marcaba diferencias entre la deuda declarada por Vicentin y la reclamada por sus acreedores, principalmente los estatales. También planteaba dudas sobre la participación real de la firma en compañías vinculadas.

Finalmente, indicaba que por “la dimensión del default de Vicentin” se estaba generando una “crisis del sistema tradicional de la cadena comercial granaria argentina”.

Objetivos de la intervención

El documento planteaba rescatar a la empresa para que continúe su marcha, preservar las fuentes de empleo, lograr un acuerdo sustentable que asegure el mayor nivel de cobro para los acreedores del concurso y el mayor valor de la compañía y, así, constituir las bases para una nueva empresa competitiva, diversificada y referente en el sector.

¿Cómo lograrlo? Consensuando con los accionistas actuales un método de transición definitiva de propiedad y dirección de la empresa. En segunda instancia, se preveía establecer una “metodología de cálculo para determinar el valor justo de compensación”.

Esto último, fue justamente el mayor escollo en la negociación, ya que los propietarios de Vicentin se negaron a ingresar sus acciones al fideicomiso.

Siguiendo con el documento, el mismo estipula que una vez finalizado el proceso de reestructuración de deuda, Vicentin se convertiría en una empresa mixta “abierta al mercado de capitales”.

Entre los accionistas figurarían:

  • Originadores (los encargados de aportar materia prima).
  • Aquellos que capitalizaran deudas.
  • Los que aportaran dinero nuevo.
  • El Estado a través de la capitalización de sus acreencias y como máximo “por un valor de equilibro que satisfaga a la masa accionaria”.

En este punto, cabe destacar que sumando la deuda con el Banco Nación, con el Banco Hipotecario y con otras dependencias oficiales por conceptos impositivos y aduaneros, el moto reclamado por el Estado Nacional ronda los $ 28 mil millones, 28% de la deuda total de la empresa.

Por último, el proyecto incluye la conformación de un nuevo Directorio, CEO y un equipo de gerenciamiento “altamente calificado y profesional elegido por la nueva estructura accionaria”.

El paso a paso

Una vez establecidos los objetivos, el documento detalla los pasos a seguir para ordenar el funcionamiento de la firma. En esta etapa figuran:

  • Construir el equipo de dirección que participe en el proceso y luego continúe en la dirección de la compañía (CEO + Director Financiero + Director de Operaciones).
  • Focalizar el acuerdo en obtener compromiso de entrega de granos.
  • Inyección de USD 400 millones para asegurar puesta en marcha.
  • Desarrollo de sinergias con empresas del sector.
  • Implementar desarrollos conjuntos con el estado Nacional y Provincial.
  • Diseño de un esquema de transición y compensación aceptado por todos.

Para todo esto considera fundamental realizar un due diligence en marco del concurso de acreedores, y la revisión a fondo de la operatoria comercial para una posterior reingeniería de la compañía.

Un aspecto clave era generar un plan de negocios que imprimiera "confianza a todos los acreedores y al mercado granario".

Una y otra vez, se repite la idea de lograr la originación de granos que permita profundizar la operación comercial. De ahí la importancia de sumar al proyecto a la Asociación de Cooperativas Argentinas, acreedora de Vicentin por USD 100 millones.

Además, sería vital reestructurar el pasivo mediante "capitalización de acreencias y/o quitas y plazos", además de conseguir nuevos accionistas que acerquen dinero fresco.

El plan preveía un resultado operativo de USD 90/100 millones anuales. Para lograrlo se plantearon objetivos a tres años: la molienda de 8 millones de toneladas de soja y 500 mil de girasol, por año y la exportación de granos trigo y maíz de entre 2 y 3 millones de toneladas.

¿De dónde saldría la materia prima? El 50% provendrían de la capitalización de acreedores comerciales; 30% del plan de pago del resto de los acreedores comerciales; 10% de la nueva originación con aportes de la Nación; y 10% de la compra en el mercado a los mismos acreedores comerciales.

Buscando sinergias

La interacción con otras compañías era uno de los puntos más importantes, ya que sin ella, sería inviable llegar a los resultados económicos propuestos.

Ahí surge el trabajo conjunto con Trenes Argentinos “para incrementar la productividad en ambas compañías e integrar zonas productivas distantes”. Y la búsqueda de asociaciones con YPF y la industria energética a través de una mejor integración con la cadena de biodiesel y bioetanol.

También se apunta a generar asociación público privada para fomento de consumo de harina de soja en el marco de un programa nacional de incentivos que favorezca el agregado de valor.

Entre ellos, el documento hace referencia al proyecto de “incrementar 3 millones de madres de cerdos con socios chinos” (aunque luego se aclaró que sería una cantidad menor).

Además, se señala “adaptar el marco regulatorios asociados a la industria para que incentive la producción nacional”. Al respecto, allegados a la negociación resaltaron que “un punto importante para mejorar la rentabilidad del negocio es bajar los derechos de exportación para harías y aceites, productos con mayor valor agregado”.

Por último, los autores del plan plantearon su visión sobre la futura Vicentin:

  • Ser la empresa que acompañe una nueva etapa del campo argentino: la asociación entre Campo e Industria de forma definitiva.
  • Ser la generadora de los proyectos de referencia para conducir procesos de producción de alimentos para humanos (frase con el sello de Gabriel Delgado).
  • Una empresa referente argentina a nivel global que refleje su pujanza en las cotizaciones del mercado de capitales.

El talón de Aquiles

Hasta aquí el documento expresaba los objetivos, lineamientos y métodos de trabajo. Para hacerlos realidad, primero era necesario sortear el escollo legal para el cambio de manos de la firma. Acá, empezó a tallar la Secretaría de justicia de Santa Fe.

Los pedidos eran claros:

  • Transferencia inmediata de las acciones por parte de los actuales accionistas de Vicentin SAIC a un fondo fiduciario por un período determinado (a consensuar), mientras continuaba la gestión y directorio de Vicentin SAIC.
  • El fondo fiduciario, por sí o a través de terceros, intentará obtener todas las voluntades necesarias para llevar adelante el plan planteado con anterioridad, es decir, para lograr la reconversión sustentable de la empresa.

De logarse el acuerdo, el Fiduciario, en el ejercicio de los derechos políticos que otorgan las acciones fideicomitidas, tomará todas las decisiones societarias para la ejecución.

Estos últimos fueron justamente los que fracasaron la semana pasada y lo que derivó al retiro de la intervención nacional anunciada por Alberto Fernández el viernes último.

¿Esto significa que el Gobierno abandonó la idea de entrar al negocio granario? En realidad, parece que está buscando otros caminos para lograrlo.

El viernes pasado, ni bien se anunció el retiro de la intervención, fuentes de la negociación con Vicentin aseguraron que seguirán peleando desde adentro del concurso de acreedores para que la cerealera no se caiga y, a la vez, el Estado cobre lo que se le debe.

Por su parte, el Presidente planteó la posibilidad de que YPF Agro se "convierta en una sociedad autónoma, de referencia del Estado en el sector cerealero".

Y remató: "tal vez la mejor opción sea que YPF Agro se convirtiera en una sociedad autónoma, desarrolle su operación como lo venía haciendo y nos permita lograr el mismo objetivo, que es tener una empresa de referencia del Estado en el sector cerealero".

En realidad, YPF Agro ya participa del negocio. En 2019 recibió 1,7 millón de toneladas de granos por canje de insumos, volumen que derivó en buena parte a exportación. En el caso de la soja tiene acuerdos de molienda con distintas plantas.

Según registros del Ministerio de Agricultura, en 2019 exportó unas 296 mil toneladas entre trigo, maíz y cebada, y más de 835 mil toneladas de subproductos de soja y girasol. Además, con la caída de Vicentin, este año creció su participación entre las 10 mayores exportadoras de harinas y aceites del país.

Lo que le falta para despegar es infraestructura portuaria, por lo que no sería descabellado que la Nación intente quedarse con algún activo de Vicentin a través del concurso de acreedores.

Por todo lo planteado, parece que el sueño de la cerealera propia, aún sigue vivo en el Gobierno.

por Marcos Lopez Arriazu
SUBIR

Poder