En busca de ampliar su oferta a los productores agrícolas, y de cara a una nueva campaña fina, la multinacional Syngenta suma un nuevo jugador a su portafolio.
En busca de ampliar su oferta a los productores agrícolas, y de cara a una nueva campaña fina, la multinacional Syngenta suma un nuevo jugador a su portafolio.
A partir de ahora, comenzará a distribuir un curasemilla fungicida biológico desarrollado por Rizobacter, junto al INTA, que se basa en un terápico formulado en base al hongo Trichoderma Harzianum (Rizoderma), eficaz para controlar las enfermedades de semilla y de suelo, que afectan la germinación y desarrollo inicial en el cultivo de trigo.
La alianza será a partir de esta campaña de cereales de invierno, aunque el producto está registrado en el Senasa, también para soja y arroz, y próximamente será aprobado para cebada y legumbres de invierno, como arveja y garbanzo. "Por ser un fungicida biológico, promueve nuevos mecanismos de acción buscando minimizar los riesgos de resistencia a enfermedades y una mayor persistencia de control. Al mismo tiempo, ofrece nuevas herramientas más sustentables e inocuas para el medio ambiente y usuario final", destacó la compañía.
La firma definió a esta tecnología como un nuevo concepto de protección de semilla, con potencial de expansión que incluye mercados como Europa, donde crece la demanda de insumos biológicos. "Sólo en Argentina, la tasa de crecimiento de esta tecnología ha sido mayor al 120% año tras año, ocupando más de un millón de hectáreas de trigo durante los últimos tres años", afirma.