VUELVE LA TRADICIÓN

Entre Ríos vuelve a producir vinos y apuesta a una uva que puede ser el emblema de la región

El INTA Concordia volvió a investigar sobre vitivinicultura y ya analiza el potencial de una variedad que entusiasma a productores y bodegueros entrerrianos.
El INTA Concordia trabaja en la investigación en materia de vinos. Entre Ríos impulsa su vieja tradición. 

El INTA Concordia trabaja en la investigación en materia de vinos. Entre Ríos impulsa su vieja tradición. 

El regreso de Entre Ríos a la producción de vinos está lleno de historias de tesón y resistencia al olvido. Una antigua tradición que logró vencer a la prohibición que imperó hasta lo 90’, y que hoy ya tiene el respaldo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La Estación Experimental de Concordia volvió a desarrollar investigaciones vitivinícolas y los especialistas ya definieron a la uva “Marselán” como una variedad que “puede transformarse en el emblema de la región”.

La Estación Experimental de INTA Concordia anunció que destinará parte de sus tierras a la investigación de las distintas variedades que los productores suelen cultivar en Entre Ríos, como las uvas tannat, merlot, malbec, carbernet sauvignon y una novedosa que pica en punta: la uva marselán. ¿Qué características tiene?

“Si bien en la actualidad la más emblemática de la región es la tannat, que también lo es en Uruguay, con quienes compartimos el mismo ecosistema y porque además ya estaba en la región previamente a la prohibición que imperó hasta los 90’, hoy está teniendo mucho desarrollo la marselán”, explicó Guillermo Meier, miembro del equipo de postcosecha de frutas y hortalizas del INTA Concordia, referente de la investigación que se anunció.

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Entre Ríos cuenta con una vieja tradición en producción de vinos, que hoy vuelve a materializarse.

Entre Ríos cuenta con una vieja tradición en producción de vinos, que hoy vuelve a materializarse.

En una charla con La Red Rural (AM 910), Meier indicó algunas precisiones sobre la variedad Marselán. “Se trata de una uva que tal vez sea “poco productiva” en cuanto a que hace un racimo de uvitas muy chicas, y que vista en kilos por hectárea da mucho peso, pero que da pocos litros de jugo. Sin embargo da buenos vinos, muy interesantes y de buen cuerpo. Es una variedad tinta que puede transformarse sin dudas en el emblema de nuestra región”.

“Hay que seguir trabajando en la marselán”, se entusiasmó Meier.

Entre Ríos, comparado a otras provincias y otros países

Según los especialistas del INTA la vid se cultiva en el mundo en zonas totalmente distintas en unas de otras. Pero sí notan un requisito: la latitud.

“En eso hay una cuestión a atender, porque en general se trata de lugares que no superan las temperaturas medias de 10 grados de latitud. De temperaturas medias de 10 grados, que sería el límite”, remarcó Meier.

“Francia es un país que tiene vid en casi todo su territorio. La zona de Burdeos es prácticamente igual a la nuestra por su clima, sus características y por no tener montañas”, explicó.

En Concordia se trabaja con plantas injertadas, y no utilizan el método del “pie franco”. “Uno busca adaptarse a los pies que mejor se desarrollan en los suelos o en los climas”, sostuvo.

“Nuestra zona, como estuvo, sin generar tipos de información durante tantos años, hoy está arrancando y podríamos decir que está “en pañales”. Pero tenemos de dónde brevar. Hay datos que se pueden tomar de los estudios hechos en Cuyo, pero también de los organismos de Uruguay, hay mucha información para adaptar a nuestra zona”, sostuvo.

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Meier encabeza las investigaciones sobre vinos en el norte de Entre Ríos.

Meier encabeza las investigaciones sobre vinos en el norte de Entre Ríos.

La motivación detrás del impulso a la vitivinicultura entrerriana

Las inversiones en viñedos y bodegas, de gran magnitud en algunos casos, requiere de una mirada a mediano y largo plazo y que muestra diferencias con lo que sucede en otros cultivos actuales. ¿Qué hay detrás del fenómeno?

Para Meier, la vinculación con el turismo rural es la clave para entender el por qué del entusiasmo alrededor de la producción de vinos en Entre Ríos.

“El primer motivo es que han habido emprendedores que incursionaron cuando se levantó la prohibición, allá por la década del 90’, hubo gente vio la oportunidad a volver a hacer lo que se hacía antes en la Provincia, lo que hacían los antepasados. Pero sin lugar a dudas el entusiasmo para paliar grandes inversiones y mantener un cultivo a largo plazo tiene que ver con la forma de producir y de comercializar este producto”, indicó.

“El turismo rural y los vinos cierran el circuito desde ese enfoque, de pensar en que la comercialización no va a estar en la góndola de supermercado compitiendo con los demás vinos del resto del país, sino que es el resultado de toda una experiencia de ir a una bodega, de ingresar a una sala de degustación y finalmente comprar una botella. Todo eso es un agregado de valor”, remarcó.

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