La merma productiva que sucedió en las regiones norte y centro del territorio agrícola argentino hizo lo suyo.
“La cosecha de estas regiones que se orienta en gran medida a los mercados externos a través de los puertos sobre el río Paraná, se despacha al inicio de cada campaña o incluso antes del comienzo formal, en noviembre”, explicaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
Trigo.jpg
Los embarques de trigo son los más bajos de los últimos cinco años.
La caída productiva de estas regiones generó una merma en los despachos externos de inicios de campaña, los que usualmente son abastecidos por el norte y centro del país. Y para paliar esa baja se esperaba que impactaran, de manera positiva, las buenas cosechas realizadas en la zona centro y sur de la provincia de Buenos Aires, más los cultivos en La Pampa.
Pero eso no tuvo correlato a la hora de los embarques.
También el trigo sufre por estos días las consecuencias del paro en los puertos, que fue de gran magnitud y que preocupó a muchos actores de la cadena alimentaria. Incluso fue seguido muy de cerca por el ministro de Economía Martín Guzmán.
Durante más de la mitad del primer mes de campaña las medidas de fuerza gremiales impidieron completamente la descarga de granos en terminales. Esto provocó que el arribo semanal del cereal a las terminales del Gran Rosario fuera siempre menor tanto al volumen ingresado el año previo como al promedio de los últimos cinco años.
Los puertos del sur de la provincia de Buenos Aires resultaron los más afectados por la huelga de transportistas que tuvo lugar entre la cuarta y la sexta semana del año.
Así, durante el pico de cosecha, el trigo 2020/21 estuvo siempre muy lejos de igualar la media de ingresos semanales de las últimas 5 campañas.
Superado el conflicto del gremio con las cámaras el trigo recuperó su nivel, y más también. El número de camiones arribados con cereal 2020/21 aumentó significativamente una vez resuelto el diferendo y fue superior al año previo y al promedio de los últimos 5 años en tres de las últimas cuatro semanas.
Por eso, más allá de lo magro del dato, los analistas esperan que el mayor flujo triguero observado hacia los puertos de Bahía Blanca y Quequén se traduzca en un repunte del ritmo de embarques en el corto plazo.