AGRO Y POLÍTICA

Mauricio Macri en La Rural: el seguimiento a una recorrida caótica y a pura euforia por Palermo

El expresidente llegó pasado el mediodía y fue el centro de las miradas para quienes estuvieron cerca de su paso. "El Gobierno ha perdido la noción de dónde está parado", cargó.
Ezequiel Morales
por Ezequiel Morales |
¿Efecto buscado? La presencia de Mauricio Macri en La Rural no pasó desapercibida. 

¿Efecto buscado? La presencia de Mauricio Macri en La Rural no pasó desapercibida. 

Acción pura. Un show intenso de dos horas y media de duración, con cánticos del público, frases sueltas a la prensa, corridas y empujones por doquier. Incluso con el blooper de una señora que se cayó a sus pies y quedó tirada de espaldas con los ojos bien abiertos mirando al recién llegado, que la contempló durante un instante. La visita de Mauricio Macri a La Rural 2022 fue el plato fuerte dentro del combo de un jueves cargado de nombres de la oposición política: Elisa Carrió, María Eugenia Vidal, Adolfo Rodríguez Saá y un nutrido grupo de legisladores de Juntos por el Cambio. Mucha selfie, desmanes con la prensa y su equipo de seguridad y hasta una cargada a un hincha de River.

Cerca de las 13 Macri ingresó a La Rural por la calle Juncal y rápidamente se abrazó con el presidente anfitrión, Nicolás Pino, más el vice Marcos Pereda. Contó con la compañía de Luis Miguel Etchevehere, quien fuera su exministro de Agroindustria y también hombre de la casa, más Francisco Cabrera, exministro de Producción. La reunión duró unos breves minutos y luego el operativo móvil alrededor suyo lo siguió hasta la entrada del Comedor Central ubicado en las cercanías de los accesos de la Avenida Sarmiento.

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La breve reunión de Mauricio Macri con la cúpula de La Rural en el salón de presidencia, en Palermo.

La breve reunión de Mauricio Macri con la cúpula de La Rural en el salón de presidencia, en Palermo.

En el trayecto atravesó las caballerizas y apeló a las selfies con quienes se acercaron a pedirle un registro suyo en los teléfonos. El ritmo del convoy humano no detenía su marcha. El calor de jugar de local con un público que le cantaba “Se siente, se siente, Mauricio Presidente”, “Volvé Mauricio”, se hizo sentir en el entorno del líder del PRO. En un momento divisó un buzo con el escudo de River, y ahí sí, freno en la caminata y mueca al archirrival, que le devolvió la simpatía.

Una vez instalado en el cómodo restaurant de La Rural compartió un almuerzo con productores agropecuarios que decidieron agasajarlo. Se trató de un encuentro por fuera de la agenda de la Sociedad Rural Argentina pero organizado por Etchevehere, que duró cerca de una hora.

“He venido a acá a ratificar mi apoyo al campo y decirles que soy muy optimista acerca del futuro de la Argentina, a pesar del momento muy difícil. Ese futuro es con el campo, no contra el campo”, dijo a la salida de esa comida ante algunos medios de prensa que lograron hacerse de su testimonio en un pasillo escueto y abarrotado de periodistas, comensales que buscaban salir del restaurant y curiosos que solo querían estar cerca de uno de los candidatos naturales a la Presidencia en 2023 que tendría Juntos por el Cambio.

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Mauricio Macri estuvo en la pista central de La Rural y fue testigo de la premiación de la raza Hereford.

Mauricio Macri estuvo en la pista central de La Rural y fue testigo de la premiación de la raza Hereford.

Y castigó al Gobierno: “Ha perdido la noción de dónde está parado y está totalmente inmovilizado”, lamentó.

“Sé de la angustia y de la preocupación de todos, pero como les dije: nada bueno iba a pasar con un Gobierno que no tenía plan y no tenía rumbo”, recordó, e insistió que en nuestro país “tenemos mucho futuro para construir”.

La recorrida siguió con un tibio intento de llegar al stand de la Ciudad de Buenos Aires ubicado justo enfrente al restaurant central. No pudo o no quiso: amagó a llegar pero unos metros antes volvió a ir en sentido contrario y enfiló para los salones cubiertos. A esa altura el caos era total y la desorganización de su visita estaba a la vista, aunque el efecto visual de la muchedumbre que lo seguía y el coro de aplausos y vítores a su paso eran una verdadera burbuja para su comitiva.

Siempre sin volver a hablar con los micrófonos y sin detener la marcha, caminó hasta el salón de la ganadería bovina y se metió en stand de la raza Brangus del empresario Martín Goldstein. Allí sonrió, dialogó unos breve minutos con los criadores, acarició a una vaca y retomó su camino. Las tribunas la pista central lo esperaban.

Una vez en la arena Macri premió a los ganadores de la raza Hereford que en ese momento desfilaban por el escenario principal de Palermo, y una vez finalizado el momento fue camino hasta la camioneta negra que lo trajo hasta La Rural.

Allí saludó por última vez al público que quedaba sin su selfie política, y casi en el mismo lugar en el que contempló la caída una señora a su ingreso, saludó con su mano desde la camioneta y apenas pasadas las 15,30 se despidió de un escenario en el que Mauricio Macri volvió a jugar de local y se llevó el efecto que vino a buscar.

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