“He venido a acá a ratificar mi apoyo al campo y decirles que soy muy optimista acerca del futuro de la Argentina, a pesar del momento muy difícil. Ese futuro es con el campo, no contra el campo”, dijo a la salida de esa comida ante algunos medios de prensa que lograron hacerse de su testimonio en un pasillo escueto y abarrotado de periodistas, comensales que buscaban salir del restaurant y curiosos que solo querían estar cerca de uno de los candidatos naturales a la Presidencia en 2023 que tendría Juntos por el Cambio.
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Mauricio Macri estuvo en la pista central de La Rural y fue testigo de la premiación de la raza Hereford.
Y castigó al Gobierno: “Ha perdido la noción de dónde está parado y está totalmente inmovilizado”, lamentó.
“Sé de la angustia y de la preocupación de todos, pero como les dije: nada bueno iba a pasar con un Gobierno que no tenía plan y no tenía rumbo”, recordó, e insistió que en nuestro país “tenemos mucho futuro para construir”.
La recorrida siguió con un tibio intento de llegar al stand de la Ciudad de Buenos Aires ubicado justo enfrente al restaurant central. No pudo o no quiso: amagó a llegar pero unos metros antes volvió a ir en sentido contrario y enfiló para los salones cubiertos. A esa altura el caos era total y la desorganización de su visita estaba a la vista, aunque el efecto visual de la muchedumbre que lo seguía y el coro de aplausos y vítores a su paso eran una verdadera burbuja para su comitiva.
Siempre sin volver a hablar con los micrófonos y sin detener la marcha, caminó hasta el salón de la ganadería bovina y se metió en stand de la raza Brangus del empresario Martín Goldstein. Allí sonrió, dialogó unos breve minutos con los criadores, acarició a una vaca y retomó su camino. Las tribunas la pista central lo esperaban.
Una vez en la arena Macri premió a los ganadores de la raza Hereford que en ese momento desfilaban por el escenario principal de Palermo, y una vez finalizado el momento fue camino hasta la camioneta negra que lo trajo hasta La Rural.
Allí saludó por última vez al público que quedaba sin su selfie política, y casi en el mismo lugar en el que contempló la caída una señora a su ingreso, saludó con su mano desde la camioneta y apenas pasadas las 15,30 se despidió de un escenario en el que Mauricio Macri volvió a jugar de local y se llevó el efecto que vino a buscar.