“Las restricciones a la exportación crean incertidumbre en los mercados y pueden dar lugar a bruscos aumentos de los precios y a una mayor volatilidad de estos; el descenso de los precios de las semillas oleaginosas muestra lo importante que es suprimir dichas restricciones y dejar que las exportaciones fluyan sin impedimentos”, señaló el Sr. Máximo Torero Cullen, Economista jefe de la FAO.
El índice de precios de los productos lácteos de la FAO también cayó un 3,5 % de abril a mayo. Los precios de la leche en polvo fueron los que más disminuyeron, debido a la incertidumbre de los mercados derivada de la prolongación de los confinamientos por la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en China, mientras que la solidez de las ventas al por menor y la gran demanda de los restaurantes en el hemisferio norte impidieron que los precios del queso disminuyeran de modo significativo, pese al debilitamiento de la demanda mundial de importaciones. Los precios de la mantequilla también descendieron a raíz del debilitamiento de la demanda de importaciones unido al aumento de los suministros exportables.
El índice de precios del azúcar de la FAO disminuyó un 1,1 % desde abril como consecuencia de una excelente cosecha en la India, que hizo que mejoraran las perspectivas de disponibilidad mundial. El debilitamiento del real brasileño frente al dólar de los EE. UU., junto con la bajada de los precios del etanol, también ejerció una presión a la baja sobre los precios mundiales del azúcar.
Mientras tanto, el índice de precios de la carne de la FAO alcanzó un nuevo máximo histórico, al aumentar un 0,6 % en mayo, pese a que los precios mundiales de la carne de bovino se mantuvieron estables y los de la carne de porcino cayeron. La subida obedeció a un acusado aumento de los precios internacionales de la carne de aves de corral, debido a las continuas perturbaciones en la cadena de suministro en Ucrania y los recientes casos de gripe aviar en un contexto de aumento repentino de la demanda en Europa y Oriente Medio.