La decisión torpe y trasnochada del Gobierno de suspender las exportaciones por 30 días es inaudita. Va en contra de lo que hacen los países serios del mundo.
La decisión torpe y trasnochada del Gobierno de suspender las exportaciones por 30 días es inaudita. Va en contra de lo que hacen los países serios del mundo.
El gobierno no puede contener la inflación. No le alcanza con tener el precio del dólar estabilizado ficticia y peligrosamente, ni con el cepo al dólar, ni las tarifas congeladas, ni los controles de precios y los precios cuidados, lo cierto es que el gobierno no tiene plan económico ni proyecto de país.
Como el Gobierno no tiene nada para mostrar no quiere votar, no quiere elecciones y por ello pugna por mantener cerrada las escuelas para que no se le caiga la coartada para no votar.
En verdad el gobierno no tiene credibilidad. Por eso el mundo no le cree, ni los acreedores, ni los bonistas o inversores. No le creen los mercados y no le cree la gente. El gobierno no tiene crédito.
El fallecido intelectual británico Arnold J. Toynbee, un humanista de prestigio en asuntos internacionales escuchado en el mundo, en una conferencia brindada en Buenos Aires en el mes de octubre de 1966 titulada: “El mundo hacia el cual viajamos”, nos decía: “que el mundo viaja hacia la transparencia, hacia la credibilidad, que lo que no es transparente hay que erradicarlo y condenar a quienes no son transparentes. Los países poderosos del mundo serán los abundantes productores de alimentos que tengan superávit para ofrecerle al mundo, estos países estarán en una situación ventajosa y feliz respecto a otros que no puedan producir sus propios alimentos”.
La decisión inaudita, torpe y trasnochada del gobierno de suspender las exportaciones va en la dirección opuesta.
El país necesita estimular la producción para abaratar los alimentos. Por el contrario, la receta del gobierno sólo genera trastornos y parece impedir que la gente pueda producir y, al dejar de producir el país ve afectada su credibilidad como productor confiable.
El mundo cuando ve estas cosas va a comprar a otro lado, el mundo le compra a la gente seria, que vende de modo transparente, con calidad de producción y valor agregado. Ese es el tema de fondo.
El fin de semana próximo pasado recorrí tres pueblos rurales de Navarro en la Provincia de Buenos Aires donde soy nacido (Almeyra, Las Marianas y Villa Moll), pueblos rurales que son expresiones de esa actividad multiplicadora que es el campo, a los cuales la medida del gobierno, en vez de ayudarlos y alentarlos a producir más, le quita el trabajo a la gente y a los productores agropecuarios.
En el país hay potencial para producir mucho más alimento, más baratos y con más calidad. Se pueden bajar los costos y producir, vender y exportar más. No sólo más producción de carnes, sino producción láctea y avícola y ni hablar de la producción ovina de enorme futuro y posibilidades para nuestro país.
La decisión del gobierno es cruel. Le quita trabajo a gente ocupada que quiere producir más, se fomenta que emigren profesionales (ingenieros agrónomos, veterinarios) y se les da muerte a todas las variadas y numerosas actividades conexas al campo.
Walter Kugler, fue un ingeniero agrónomo, que se desempeñó como Ministro de Agricultura de Arturo Illia. En aquel tiempo hablaba durante su gestión, que el país debía producir más y mejor y cuidando el medio ambiente. Hablaba acerca de que los problemas de los argentinos para poder ser libres eran los problemas del agro para poder producir más y educar más, que la educación sea permanente, continua, capacitándonos cada día más, agregando calidad a los alimentos y tecnología al campo. Su paso por la Estación Experimental de Pergamino, dejo el testimonio de sus preocupaciones y logros.
Quienes defienden estas medidas son responsables de la mala imagen del país en el exterior y del hambre que se va a seguir generando en el país.
No se puede jugar con el prestigio que han tenido los alimentos y las carnes argentinas en el mundo. No puede haber indecisos ni neutralidad frente a tamaña desmesura.
Mirando hacia el futuro de un mundo densamente poblado y hambriento, nuestro país debe ponerse como principal política de estado la de producir más y exportar más, estimulando la producción, estudiando y capacitándonos para ello, con medidas gubernamentales que alienten y estimulen la producción, en vez de atacarlas e impedirlas.
El Autor es Diputado nacional de Juntos por el Cambio