Opinión

¿Puede caer la siembra de trigo en la Argentina?: la maldición de no entender un momento extraordinario

De cara a la campaña de trigo 2022, la pregunta es si Argentina no estará desaprovechando una coyuntura favorable de precios por no consolidar un plan que permita mirar más allá de una campaña.
Fernando Rivara
por Fernando Rivara |
La nueva campaña fina tendrá al trigo como protagonista. Sin embargo

La nueva campaña fina tendrá al trigo como protagonista. Sin embargo, los productores no ampliarían la siembra. 

Si bien la cotización de este cereal presenta valores históricamente altos, los insumos y tecnologías necesarias para su cultivo —particularmente fertilizantes y agroquímicos— también ostentan precios récord. Esta situación pone en alerta a los sectores productivos porque nos retrotrae a una película que ya hemos visto muchas veces: la historia de un país que, a pesar de contar con oportunidades inigualables de prosperar, las desaprovecha por los desaguisados de sus gobernantes.

Lamentablemente, estamos a las puertas de perder otra gran ocasión. Los primeros informes que recibimos en la Federación de Acopiadores permiten ver que no aumentará la superficie de trigo esta campaña. Por el contrario, las innumerables amenazas de siempre —suba de retenciones, fideicomisos, nuevos impuestos imaginando “rentas inesperadas” o ganancias extraordinarias— hacen bajar levemente las expectativas de siembra respecto al año pasado. Signo de esta “politización” del trigo es la migración de los productores hacia otros cultivos como la cebada, con menos amenazas intervencionistas.

Y no sólo eso: la escasez de gasoil en plena campaña gruesa, el faltante de cubiertas e incluso de camiones para cubrir los requerimientos logísticos, entre otros obstáculos, han contribuido a generar una situación de desánimo que se ve reflejada en las primeras encuestas a productores. ¡Justo ahora! Cuando la Argentina debería asumir la responsabilidad internacional de proveer de alimentos de calidad, en un momento dramático para el concierto de las naciones del mundo.

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Fernando Rivara, Presidente de la Federación de Acopiadores, entidad que en mayo organiza el congreso "A todo trigo".

Fernando Rivara, Presidente de la Federación de Acopiadores, entidad que en mayo organiza el congreso "A todo trigo".

Esto nos lleva a mirar con envidia a nuestros vecinos -y competidores- de Brasil, porque desde hace décadas han asumido políticas agropecuarias como verdaderos programas de Estado, más allá de la orientación ideológica de sus mandatarios de turno. Para graficar con un dato: el gigante sudamericano es hoy el segundo exportador mundial de maíz, cuando hace algunos años importaba este grano de la Argentina. Envidia, sí, porque los gobiernos brasileños siempre han apoyado e incentivado a sus productores y su actitud nunca ha sido de prejuicio, crítica infundada o burla.

La Argentina merece un análisis profundo de los factores que le impiden aprovechar las posibilidades de desarrollo que brinda su agroindustria. ¿Por qué en vez de potenciar se busca limitarla? ¿Cómo capitalizar este momento? ¿Cómo generar las condiciones para el despegue económico? Hoy, como hace cien años y como consecuencia de un conflicto desatado en Europa, la Argentina se encuentra frente a la cuestión de “crecer o retroceder”. Ese precisamente será el lema de A Todo Trigo, el principal congreso dedicado a este cultivo de invierno que se realizará el 12 y 13 de mayo en Mar del Plata, y abordará las distintas facetas de su cadena productiva, desde la semilla a las góndolas.

Nuestro país ya acarrea demasiados problemas como para persistir en la maldición de no entender un momento extraordinario. La historia demanda que los diferentes sectores, público y privado, alcancen los consensos que impulsen una agroindustria más pujante, exportadora y generadora de divisas. Las restricciones y el aislamiento —ya lo hemos visto— nos han condenado a la inflación y a la pobreza. Oportunidades como éstas no se presentarán siempre. Ojalá podamos aprovecharlas para bien de todos.

El autor es presidente de la Federación de Acopiadores.

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