INSEGURIDAD RURAL

Torturaron con una picana a un productor agropecuario durante un robo en el sur de Santa Fe

Sucedió en San Eduardo, cerca del límite con Buenos Aires y Córdoba. "Es tierra de nadie, el distrito recibe $ 4600 por mes de combustible", alertó la víctima.
El robo sufrido por Aguzzi incluyó torturas con una picana y una pinza. Una escena de terror. 

El robo sufrido por Aguzzi incluyó torturas con una picana y una pinza. Una escena de terror. 

Mientras Francisco “Pancho” Aguzzi dormía en la madrugada del pasado 23 de diciembre en su campo de San Eduardo, en el sur de Santa Fe, cuatro delincuentes ingresaron por la fuerza a su vivienda y dieron comienzo a un robo, aparentemente premeditado. Sin embargo la situación rápidamente se tornó aún más difícil y los ladrones pasaron a ser, también, torturadores: la víctima fue atada en una silla y recibió golpes durante horas, en las que además sufrió descargas eléctricas de una picana improvisada con cables pelados, enchufados a 220 voltios. Una situación atroz.

Aguzzi es productor agropecuario especializado en ovinos, dueño de un campo mixto a la vera de la ruta nacional 33 y padre de dos hijas. Al comienzo de los hechos intentó defenderse durante escasos segundos, pero fue en vano. Los 4 delincuentes lo doblegaron en relación de fuerzas y lo sometieron. A partir de allí revolvieron toda la vivienda en busca de dinero en efectivo, presuntamente por un botín que había en la vivienda.

“Vos viniste a buscar plata, pero no hay más que la que te doy”, contó Aguzzi en diálogo con el canal C5N. En la nota también dijo no creer que haya sido un “robo al voleo”.

“Rompieron todo y revisaron cada rincón. Alguien los mandó equivocados”, sugirió.

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Aguzzi debió ser hospitalizado por las torturas durante el robo. Ya fue dado de alta.

Aguzzi debió ser hospitalizado por las torturas durante el robo. Ya fue dado de alta.

Los vejámenes incluyeron el accionar con una pinza, con la cual le apretaban los dedos de su mano e hicieron ademanes de cortárselos. “Pensé que me iban a matar. Desde un cable pelado me torturaron en los testículos, una o dos veces. En las piernas 15 veces. Agarraron una pinza y me apretaban los dedos de los pies. Trabajan con una impunidad total, eran cuatro personas y me dejaron atado tirado en el suelo. Me encontró mi hija a las nueve de la mañana”, contó.

¿El botín con el que se alzaron los ladrones? Una decena de corderos que había en un freezer que ya estaban listos para ser entregados el 24 de diciembre a los clientes, más un auto modelo 2010.

“Solo deseo que esto no le ocurra a otra persona. Agradezco estar vivo, y que nadie más viva lo yo viví. Debemos prevenir a los productores que estén alertas, porque estos hechos de inseguridad son los que hacen que la gente se vaya del campo. La inseguridad es tremenda, sumado a todos los problemas que tenemos”, expresó.

Consultado por A24.com Agro, Aguzzi dijo sentir que “los productores agropecuarios somos ‘ratones agropecuarios’. Porque tenemos un movimiento económico más chico que un kiosko, sin desmerecer a ninguna actividad, por supuesto. Lo que simplemente queremos es visualizar esta situación”.

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"Es tierra de nadie", dijo Aguzzi sobre la zona en la que sufrió el robo y las torturas.

El reclamo desde Federación Agraria: $4.600 mensuales para combustible

Lo que comenta Aguzzi está relacionado a un reclamo que elevaron desde Federación Agraria Argentina (FAA), entidad que compone la Mesa de Enlace y de la cual él es federado: que la zona no es patrullada por la Policía de Santa Fe, a pesar de que tiene un presupuesto asignado para tal fin.

El problema, apuntan, está justamente en dicho monto.

“El partido de San Eduardo, y el sur de Santa Fe en general, es tierra de nadie. El distrito debe tener más de 60 mil hectáreas y la patrulla rural recibe $4600 por mes de combustible. Para colmo la camioneta que tiene la guardia rural es del pueblo y no de la policía. Es realmente una vergüenza”, señaló Aguzzi en un comunicado que fue difundido por FAA a nivel nacional.

Lo que remarcan además tiene que ver con las posibilidades de un rápido escape para quien delinque en la zona, ya que San Eduardo se ubica en el extremo sur de Santa Fe, a pocos minutos de Buenos Aires, Córdoba o incluso también La Pampa. En ese panorama, y sin control policial por los impedimentos logísticos, el cambio de jurisdicción pasa a ser una gran atracción para el delito.

Hasta el momento ni el vehículo ni la mercadería robada fueron encontrados por la Policía. En la provincia vecina de Córdoba esta mañana una familia sufrió también un violento robo con el mismo modus operandi: una picana.

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