La obra representaba una familia, unas flores y un árbol. Ante la mirada del sorprendido periodista, Picasso firmó su obra en uno de los guardabarros.
La escena fue fotografiada por uno de los presentes y, todavía hoy, Mejido conserva numerosas fotos del DS, de Picasso y del grupo de amigos que asistieron al insólito “happening” artístico.
A su vuelta a París, Mejido compró el DS por 1.000 dólares y lo revendió, en seguida, a una galería de arte parisina por 6.000. Desde aquel momento, la pista del coche se perdió y el periodista supone que debe seguir en manos de algún coleccionista privado.
Las imágenes de aquel DS fueron enviadas a Josep Palau i Fabre, amigo del pintor y director de la Fundación Picasso de Barcelona, que confirmó la autenticidad de las fotos y de la pintura. Incluso Rafael Inglada, biógrafo de Picasso, declaró que la foto del coche está efectivamente tomada en el palmar contiguo a la villa “La Californie”.