Con respecto a la plataforma blockchain, que es con la cual se llevan a cabo las transacciones, entre sus funciones principales está la de prevenir, por ejemplo, el doble gasto de una unidad de bitcoin. Una acción que está completamente vetada dentro de este sistema digital.
Asimismo, funciona como una especie de contaduría pública, ya que todo queda en línea, y cualquiera puede ver que existen fondos y que las operaciones se realizaron de manera satisfactoria.
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De acuerdo a lo reseñado por el portal TreceBits, otro factor a considerar es que pese a ser algo intangible, el número de bitcoins no es infinito. Es decir, hay una cantidad establecida de bitcoins que se consiguen “minando” bloques de la red blockchain.
Cuando se habla de proceso de minado, se trata de “la solución de problemas matemáticos utilizando la potencia de procesamiento de un ordenador”. Una vez se mine el último bloque, no existirán nuevos bitcoins.
Entonces, por cada bloque que se mine, se ofrecen bitcoins a los usuarios que hayan invertido sus recursos informáticos para ello.
Para realizar un intercambio, cada persona deberá tener una clave criptográfica. El sistema permite descontar la cantidad de bitcoin a quien compra y aumentar la cantidad de bitcoin de la cuenta de quien vende.
Otra característica es que esta moneda digital no puede ser intervenida ni las cuentas pueden ser congeladas. Además, no es necesario mostrar la identidad al momento de hacer negocios.