Esta nueva característica, que nunca hubiese sido admitida voluntariamente por el mercado, implica que ya no estamos más ante una reserva de valor, si no que se ha convertido en una tubería por la cual se pierde valor en forma constante, ya sea por goteo en los casos de las monedas más “estables” o en cascadas, en casos como el peso argentino y el bolívar venezolano.
Esta transformación del sistema monetario caló profundo en la sociedad, más allá de la obvia pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Tener un dinero de pésima calidad genera ansiedad entre quienes están obligados a usarlo. Trabajar para obtener a cambio dinero que no conserva su valor en el tiempo conlleva un desgaste mental y problemas psicológicos que pueden verse en el estado de ánimo, en la ansiedad y la frustración de los usuarios de ese dinero.
Otra de las consecuencias mediatas las vemos en el mercado inmobiliario. Por ejemplo, las viviendas dejaron de ser simplemente un lugar para vivir y se convirtieron en una alternativa para estacionar los dólares y ponerlos a resguardo de la depreciación. Esto genera distorsiones en el precio que se paga por los inmuebles, que dentro de su utilidad también está contemplado su uso como reserva de valor.
Bitcoin como tecnología de ahorro
Inmerso en este contexto turbulento en materia monetaria nace Bitcoin. Lo cual, de alguna forma, explica su éxito hasta el momento. Bitcoin es una tecnología de ahorro, como lo fue el oro durante 3500 años, que está en el proceso para convertirse en moneda, es decir, cumplir las funciones de reserva de valor, medio de cambio y unidad de cuenta.
Somos una generación privilegiada al poder tener acceso a una red monetaria alternativa, que no requiere confiar en los mismos que han degradado el sistema monetario actual y que se han enriquecido gracias a una brutal captura de poder en los últimos 100 años. Frente a las políticas discrecionales de los bancos centrales se oponen reglas robustas de una red que nadie tiene el poder de controlar por sí mismo.
Bitcoin es mucho más que una oportunidad de inversión, es una oportunidad para cambiar muchos aspectos que se han roto en nuestras sociedades dominadas por el dinero fiat.
Y no. No es un esquema para hacerse rico rápido, sino todo lo contrario, restablece un poco de sensatez en materia monetaria y vuelve a hacer posible el camino a la riqueza. Como decía Franklin, con trabajo y ahorro, pero ahora en bitcoin.