Por Pablo Reyes (*)
Por Pablo Reyes (*)
La posibilidad de celebrar contratos en dólar cripto, según dispone el recientemente publicado DNU que impulsó el gobierno de Javier Milei, constituye una decisión que conduce a un camino de mayor libertad económica. A la vez, permitiría blanquear acuerdos que existen desde hace años en la informalidad.
Así se desprende de las disposiciones del decreto, al concretarse de hecho un blanqueo de capitales.
En ese sentido, tener la posibilidad de hacer transacciones en criptomonedas es, sin dudas, un avance para la actividad comercial nacional porque no solo la vuelve más flexible y accesible, sino que la acerca cada vez más a las prácticas que una economía libre podría ejecutar.
Asimismo, en un país azotado por la inflación, la adopción de Bitcoin y otras criptomonedas podría ser vista como un rayo de esperanza para aquellos que buscan alternativas a las estructuras financieras tradicionales; dado que esto evitaría la obligación en muchos casos de tener que pasar por intermediarios, permitiendo así pagar más rápido, barato y fácilmente.
Por ejemplo, el clearing bancario o la enorme inseguridad de trasladar un bolso con billetes, dejarían de ser una preocupación a la hora de abonar.
No obstante, hay que advertir que quienes quieran disfrutar de estos beneficios, además de capacitarse, tendrán que ampliar su responsabilidad en dar claridad sobre un sector que se ha caracterizado por la informalidad.
En esa línea, finalmente, cabe remarcar que, en Argentina, se estima que hay más de USD 100.000 millones en cripto activos sin tributar.
(*) El autor es CEO de Saldoar, plataforma argentina de intercambio de dinero digital.