Cuando Pablo le dice a Sandoval la verdad más absoluta entre las verdades que nuestro inconsciente nos impone está aquella frase: "Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo —le dice Sandoval, mientras se aproxima—: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín: no puede cambiar de pasión." Y es de eso, de lo que jamás se libró Antonio Prieto, de su pasión por el mar.


