Uno de sus últimos libros publicados fue "Libros chiquitos", donde compendia desde autores que la impulsaron a escribir, clases que le mostraron nuevas formas de lectura y escritores que la ayudaron a ampliar los sentidos de su oficio como periodista o bibliotecaria en distintos momentos de su vida.
"La gente en general suele acercarse a leer poesía cuando tiene que digerir alguna situación límite, si no, le suelen huir y dicen que no la entienden. Lo mismo para quien escribe poesía: se dice que los mejores poemas suelen tener que ver con muertes cercanas, grandes pérdidas, como si uno encontrara en el reservorio del género algo más directo para decir. Ahí las metáforas caen, dejan de ser artificios y se pliegan a lo real", sostuvo en diálogo con Télam a propósito de la publicación del libro, que forma parte de la colección Lectores de la editorial Ampersand.
Hace unas semanas, la escritora había dado a conocer también "Chicas suspendidas" (Eterna cadencia), una obra en la que a través de una voz que entremezcla la narrativa, poesía y ensayo traza una semblanza de los lugares en disputa dentro del terreno poético y algunas posturas que quedaron obsoletas en el camino hacia la belleza estética.
A lo largo de su carrera, Kamenszain recibió reconocimientos como el Konex de Platino en 2014, el Premio de la Crítica de la Feria del Libro, el Primer Premio de Poesía Festival de la Lira, el Primer Premio Municipal de Ensayo, la beca de la Fundación John Simon Guggenheim y la Medalla de Honor Pablo Neruda del Gobierno de Chile.
Fue fundadora y asesora general de la Licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).