Al Neroazzurro le costó tener profundidad y generar supremacía en campo rival. Urawa dejó en claro que no había sido casualidad el buen partido que le hizo a River en su debut. La más clara para los milaneses estuvo en la cabeza de Lautaro Martínez, quien hizo honor a su apodo y entró como un Toro para estrellar el balón contra el travesaño luego del centro del albano Kristjan Asllani, tras cesión del polaco Nicola Zalewski.
La victoria sobre el final
Una genialidad de Lautaro Martínez salvó del papelón a los italianos: el argentino conectó de chilena un tiro de esquina de Nicolo Barella y la mandó al fondo de la red. Allí los de Chivu entendieron que el negocio estaba por la vía aérea y volvió a buscarlo de esa forma una y otra vez hasta el final.
Luego de varios intentos fallidos y cabezazos desviados, un rebote dentro del área en el que fue el centro número 49 de los interistas (según marcaron las estadísticas del match) quedó en los pies de Carboni, quien lejos de ponerse nervioso, ubicó la pelota contra un palo y decretó la victoria agónica de los suyos.
Aunque los italianos sufrieron de más, se dio la lógica y llegan bien parados al último compromiso contra River.