El número 5, además, remite a una tradición rica en Boca. Íconos como Mauricio "Chicho" Serna, Sebastián Battaglia, Rubén Suñé, Raúl Cascini y Fernando Gago marcaron época usando ese dorsal. En tiempos más recientes, pasaron por esa camiseta Alan Varela, Carlos Zambrano, Agustín Almendra, Ezequiel Bullaude, Gary Medel y el mencionado Rodrigo Battaglia.
Más allá del simbolismo, el cuerpo técnico encabezado por Miguel Ángel Russo ya está trabajando en reacondicionar físicamente al flamante refuerzo. La idea es no apurar los tiempos y que su debut se dé cuando esté en óptimas condiciones. En ese sentido, el calendario marca que Paredes no será tenido en cuenta para los primeros partidos del Torneo Clausura —ante Argentinos Juniors, Unión y Huracán—, sino que el objetivo es que tenga su estreno oficial el 31 de julio ante Atlético Tucumán, por la Copa Argentina.
La presencia de Paredes genera ilusión en el mundo Boca. No solo por su calidad futbolística, sino también por el peso simbólico de su regreso al club que lo vio nacer futbolísticamente. Formado en las inferiores de la institución y debutante a los 16 años, vuelve con una madurez que lo posiciona como uno de los pilares del plantel para el segundo semestre de 2025.
La Bombonera volverá a vibrar con un hijo pródigo que eligió volver y que, con la camiseta número 5 en la espalda, promete asumir un rol protagónico dentro y fuera del campo. Boca recupera a un campeón del mundo. Y Paredes, a su casa.