La conquista desató uno de los festejos más recordados de la historia de los Mundiales: Maradona corrió hacia una de las cámaras de televisión y gritó desaforadamente con los ojos desorbitados, una imagen que se transformó en una postal eterna del fútbol argentino.
El regreso de Diego y una última ilusión
El Mundial de Estados Unidos representaba una nueva oportunidad para Maradona después de años turbulentos. Atrás habían quedado la suspensión por doping, la salida de Napoli, su paso por Sevilla y Newell's y el repechaje frente a Australia que le permitió regresar a la Selección.
La preparación se realizó en La Pampa, bajo la supervisión del preparador físico Fernando Signorini, en un intento por recuperar al mejor Diego para una última aventura mundialista.
Su regreso incluso sorprendió a quienes compartieron cancha con él. El alemán Bernd Schuster, ex compañero en Barcelona, llegó a decir en aquel entonces:
"Si Diego fuera alemán, no jugaría este Mundial. Solo alguien con la mentalidad de un argentino y la genialidad de Maradona es capaz de intentar esta locura a su edad, después de tantas batallas".
Un gol que terminó siendo una despedida
Lo que parecía el inicio de una nueva resurrección futbolística terminó convirtiéndose en una despedida inesperada.
Después del partido frente a Nigeria, Maradona dio positivo en un control antidopaje por pseudoefedrina y quedó excluido del resto del certamen. De esa manera, el gol ante Grecia se transformó en el último tanto de su carrera con la Selección argentina y también en su despedida definitiva de los Mundiales.
Del viejo Foxboro al Mundial 2026
El encuentro se disputó en el antiguo Foxboro Stadium, ubicado a unos 40 kilómetros de Boston. El estadio fue demolido en 2001 y en su lugar se levantó el actual Gillette Stadium, una de las sedes elegidas para albergar partidos del Mundial 2026.
Tres décadas después, aquella definición al ángulo y el grito desaforado de Diego frente a la cámara siguen siendo una de las imágenes más icónicas de la historia del fútbol argentino y el recuerdo imborrable del último gol de Maradona con la camiseta que más amó.