La escena se repitió también en clubes como XS, una de las discotecas más reconocidas de la ciudad, donde se vieron a varios jugadores del Leeds bailando y coreando canciones en medio de un despliegue visual que incluyó proyecciones con sus rostros. Entre ellos, Ramazani volvió a destacarse por su energía.
Estas imágenes contrastan con su discreto aporte deportivo durante el campeonato, donde fue más habitual en el banco que dentro del once inicial. Sin embargo, eso no impidió que fuera el alma visible de las celebraciones, un rol que él mismo asumió desde la goleada ante Stoke City que selló el ascenso.
El contraste no pasó desapercibido entre los aficionados, aunque muchos se lo tomaron con humor. Mientras algunos jugadores clave mantenían un perfil más bajo, el belga-guineano lideró los brindis, los cánticos y los videos que se multiplicaron en redes sociales.
Leeds, que venía de perder el ascenso en los play-offs de 2024 ante Southampton, logró una reivindicación con números históricos. Pero el festejo más intenso —y más compartido— parece haberse vivido fuera del césped, con Ramazani como inesperado emblema.