El atacante se dio a la fuga, pero tras la intervención de la fiscal Eugenia Lascialandares, se ordenó un allanamiento en su vivienda. Allí, los investigadores hallaron el arma homicida —un revólver calibre .357 Magnum marca Taurus— en el interior de su camioneta Volkswagen Amarok blanca. También secuestraron un buzo marrón que, según testigos, el acusado llevaba puesto en el momento del crimen.
El caso conmocionó a toda la comunidad, no solo por la brutalidad del hecho, sino por su contexto: un partido entre niños. Fuentes del caso señalaron que el tirador solía portar armas blancas o de fuego, lo que agrava aún más el perfil violento del sospechoso.
Como la zona del hecho no cuenta con cámaras de seguridad, la fiscal Lascialandares analiza ahora las imágenes tomadas por los peritos en la escena del crimen para determinar con precisión la mecánica del asesinato.