En el Xeneize, el tucumano se afianzó con rapidez en uno de los equipos más emblemáticos de la institución. Fue una pieza determinante en la consecución de la Copa Libertadores de 1978 —anotándole un gol a River en el triunfo 2-0 por semifinales— y tocó la cumbre futbolística meses más tarde en la final de la Copa Intercontinental ante el Borussia Monchengladbach. En el cotejo de vuelta disputado en Karlsruhe, Salinas convirtió el tercer tanto para sellar el 3-0 definitivo tras dejar en el camino a dos rivales y definir cruzado, garantizando el primer título del mundo en la historia boquense.
Cómo influyó Carlos Salinas en la llegada de Diego Maradona a Boca Juniors
A finales de 1980, el volante cerró su ciclo en el cuadro azul y oro para ser transferido a Argentinos Juniors. Aquella negociación no fue un traspaso común, sino que formó parte de la ingeniería económica y deportiva que le permitió a Boca Juniors contratar a Diego Armando Maradona para la temporada 1981.
Instalado en la entidad de La Paternal en agosto de ese mismo año, el volante fue protagonista de otro desenlace histórico. Salinas ejecutó y convirtió un penal decisivo que aseguró la permanencia de Argentinos Juniors en la máxima categoría y, simultáneamente, decretó el descenso de San Lorenzo de Almagro, siendo la primera vez que uno de los cinco clubes denominados grandes perdió la categoría en el fútbol nacional.
En el tramo final de su recorrido en el profesionalismo, Salinas defendió la camiseta de Independiente entre 1981 y 1982, completando así su paso por tres de las instituciones más tradicionales de la Argentina, para luego sumar experiencias en el fútbol colombiano y en clubes del ascenso antes de concretar su retiro de la actividad.