El proyecto busca reforzar la idea de que las consecuencias patrimoniales de las demoras no deben ser absorbidas exclusivamente por el Estado, sino también por quienes, desde su cargo, contribuyen a que se acumulen juicios evitables. La propuesta establece la posibilidad de sancionar a los funcionarios por la vía administrativa, en caso de que se compruebe que actuaron con negligencia en los procedimientos cuya demora dio origen a la demanda judicial.
Según los impulsores, la modificación normativa busca revertir una práctica que desalienta la responsabilidad funcional, al permitir que los costos del incumplimiento recaigan sobre las arcas públicas sin consecuencias personales para sus autores.
Desde el bloque oficialista consideran que esta medida "podría mejorar la calidad institucional y fomentar un desempeño más diligente por parte de los agentes estatales". Los mecanismos para determinar la responsabilidad individual, que quedarían a cargo de los órganos de control y disciplina correspondientes.