Billeteras virtuales: ¿Un negocio rentable?
La popularidad que ganaron, así como la cantidad de ofertas laborales disponibles y el número de usuarios activos, puede hacer creer que económicamente les va muy bien. Sin embargo, parece que no es así.
“La mayoría pierde y siempre perderá dinero”, sentencia el empresario fintech Julián Colombo, CEO de N5 Now. Y fundamenta: “No me refiero a las tres más grandes, que por captar gran parte del mercado pueden esperar obtener hoy, o al menos potencialmente, algún tipo de rentabilidad, sino a las otras 31, que jamás serán rentables”.
Según su análisis, se trata de un fenómeno mundial, no exclusivo de la Argentina, “en el que el sector se lanzó a una carrera irreflexiva por capturar un espacio sin un modelo de negocio claro”, considera.
Los 2 desafíos que enfrentan estas fintech
Para el ex directivo del banco Santander, las compañías que entraron más tarde al ecosistema se enfrentan a dos desafíos: primero deben competir con las grandes, algunas de las cuales ya están sólidamente instaladas; y, segundo, aún en ausencia de competidores, las fuentes de ingresos de este negocio son limitadas.
En un informe elaborado por Red Link, en diciembre del 2021, se menciona que se realizaron 263,3 millones de transacciones, es decir, un 227,3% más que el mismo período del año anterior.
“El interrogante es por qué empezó, no te digo la cuarta empresa, sino la número 30. ¿Por tendencia? ¿Por qué creyeron que era un negocio redituable? ¿Por qué estaban seguros de que había un mercado bastante amplio?”, se pregunta.
Y la única explicación racional que encuentra el empresario es “para ser comprados en el obligatorio proceso de consolidación que tendrá el sector”. “Cuando tres billeteras tengan cada una el 30% del mercado, quien tenga el 2% podrá ser atractivo para quien quiera asegurarse el liderazgo”, detalla el también economista, con más de 20 de años de experiencia en la industria.
Por último, insistió en que esta situación es el gran dolor del sector financiero. “Los bancos tradicionales lo sufren porque se encuentran entre dos mundos: uno en el que el accionista les exige rentabilidad; y otro, en donde el mercado impone un modelo de gran inversión tecnológica y comunicacional, virtualmente desprovisto de ingresos”, sostiene Colombo.
En esa línea, pronostica, con el correr del tiempo las empresas que todavía no hablan de cómo rentabilizar su operación, lo empezarán a hacer. “Sin la capacidad de generar utilidades, todo depende de poder convencer a los inversores periódicamente de que sigan apostando y, el día en que estos se pongan escépticos, la mayoría de los jugadores desaparece”, finalizó.